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Tendencias en Foco nº34: El trabajo doméstico en América Latina. Empleo, ingresos y derechos laborales

Rosalía Cortés, socióloga especializada en políticas sociales y de mercado de trabajo recorre las tendencias del trabajo doméstico en América Latina en los últimos años en relación con otras ocupaciones.

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Ladyfest limpia La Morada. Autor Gaelx- En Flickr. Lic CC

Foto: Ladyfest limpia La Morada. Autor: gaelx. En Flickr / CC-BY-NC-ND-2.0

 

INTRODUCCIÓN
El trabajo doméstico concentra importantes magnitudes de empleo en distintas partes del mundo; en 2013 absorbía globalmente 67,1 millones de personas, representando alrededor del 4% del empleo total (OIT, 2016). Pero la actividad se concentra mayormente en los países en desarrollo, principalmente en Asia y Pacífico y en América Latina, que absorben el 68 por ciento del empleo doméstico total. Entre el 88 y el 93 por ciento de los trabajadores domésticos de América Latina son mujeres, entre las que las migrantes internacionales tienen un peso significativo.
La relación laboral transcurre al interior del hogar de los empleadores, lo que contribuye a la invisibilidad de las trabajadoras, dificultando la fiscalización de las condiciones de trabajo. Esta situación explica en parte la persistencia de bajos ingresos, y la baja incidencia de protección laboral.
En esta década, es de destacar, se han hecho avances normativos en el área de la protección y regulación de las relaciones laborales del trabajo doméstico en algunos países de la región. La información acerca de condiciones de trabajo, salarios y acceso a la seguridad social, es imprescindible para el diseño de regulaciones que la equiparen con el trabajo asalariado regular.

En la sección 1 se presentan brevemente las principales características del trabajo doméstico remunerado, la sección 2 examina las tendencias en la proporción de trabajo doméstico, así como su composición por edades y nivel educativo y la evolución de los ingresos del sector en relación con los ingresos de los asalariados, y con otras ocupaciones informales como las de los asalariados no registrados y los trabajadores independientes. La sección 3 analiza el acceso de las asalariadas del trabajo doméstico a los sistemas de seguridad social, y la evolución en los marcos jurídicos durante los últimos años. Por último, se presentan algunas reflexiones referidas a la evaluación de este tipo de empleo.

1. CARACTERÍSTICAS DEL EMPLEO DOMÉSTICO

Por ser un trabajo que tradicionalmente ha sido desempeñado por mujeres en los hogares, ha sido tradicionalmente subvalorado. Entre las trabajadoras domésticas en la región tienen peso mujeres que provienen de minorías étnicas o raciales, y migrantes provenientes de países de menores ingresos que el de destino (ver gráfico I). La baja valoración de la mujer se entrecruza con otros vectores de desigualdad – etnicidad, raza, clase social, nacionalidad – lo que acentúa la vulnerabilidad de las empleadas domésticas El lugar de trabajo – los hogares particulares de los empleadores – fomenta el aislamiento y la invisibilización de las trabajadoras. En este contexto se dificulta la fiscalización y seguimiento de las condiciones de trabajo. Los empleadores no reconocen a sus empleadas como trabajadoras sino como “ayuda doméstica”, y tampoco se reconocen como empleadores, reforzando la subvaloración de las tareas de cuidado remuneradas. Estas condiciones están asociadas con bajas coberturas de seguridad social y de salud. Además de la baja cobertura, el grado de evasión de las obligaciones de los empleadores suele ser más alto que en otras ocupaciones. Hasta fines de los 2000 en la mayoría de los países de la región, las normas laborales las diferenciaban del resto de asalariados en términos de las regulaciones de contratación, salarios, jornada laboral, maternidad y otros derechos laborales.
Estas características acercan al empleo doméstico al empleo informal, con el que comparte los bajos ingresos, la desprotección frente a los riesgos como salud, vejez, enfermedad, desempleo y pobreza (Valenzuela y Mora, 2009; Tomei, 2011).
Es importante tener en cuenta que en este documento se utiliza información secundaria, la mayor parte proveniente de procesamientos realizados sobre las encuestas a hogares. La forma en que se identifica el servicio doméstico en cada país no siempre es homogénea. Por otra parte, en muchas encuestas no se incluyen preguntas específicas que permitan profundizar en el conocimiento de las formas de contratación e inserción laboral. En general, se suele aplicar las mismas preguntas que al resto de los ocupados (horas, remuneración), y en el servicio doméstico se requiere poder profundizar por el tipo de contratación (hora/mensual), modalidad de trabajo (por horas/cama adentro) y el acceso a seguridad social, contemplando la normativa de cada país. Es preciso que los sistemas estadísticos contemplen las particularidades de esta ocupación, para poder contar con mejor información para el diseño de políticas y programas.

 

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