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Tendencias en Foco nº33: Dilemas de futuro para la Educación y la Formación Técnico Profesional en América Latina

María de Ibarrola, reconocida investigadora del Cinvestav de México, realiza una descripción de las transformaciones del mundo del trabajo y de las políticas y acciones emprendidas para una nueva EFTP.

Fecha de Publicación:
Propuestas en el C3. Ministerio de Ciencia. En Flickr. Lic CC

Foto: Ministerio de Ciencia de la Nación Argentina. En Flickr. CC-BY-NC-ND-2.0

 

INTRODUCCIÓN
Estamos acostumbrados a entender la educación técnico profesional en América Latina diferenciando los dos grandes sistemas identificados desde mediados del siglo pasado por su configuración institucional y su operación: la educación técnica y los sistemas e institutos de formación profesional.
Se trata, por un lado, de una escolaridad profesional técnica cuyos orígenes en los países de América Latina se pueden rastrear a los finales del siglo XIX, a través de la escolarización de ciertas formaciones de artes y oficios, pero también, como en el caso de México por la influencia de los colegios de Ingenieros (Weiss, 2010) y que en fechas posteriores se fue imbricando cada vez más dentro de la estructura de los sistemas escolares. En distintos momentos alrededor de mediados del siglo pasado, según los países entre la década de los 40 y la de los 70s, la educación profesional técnica (EPT) se estableció con naturalidad en el nivel medio del sistema escolar, regida por todos los criterios de burocratización escolar que se aplican a estos últimos: requisitos académicos para el ingreso, manejo gradual de los tiempo anuales o semestrales, organización disciplinar de los contenidos, (por asignaturas), aunque con prioridad de la práctica sobre la teoría.

Las escuelas técnicas fueron objeto de importantes instalaciones de tecnología avanza-da (en su momento) e intentaron reproducir en su interior el manejo y dominio de la misma mediante actividades pedagógicas centradas en el trabajo, netamente los talleres, y con frecuencia, la producción misma, como ha sido el caso en las escuelas agrícolas.

Sus orígenes en América Latina coinciden en particular con el papel que se asignó a este tipo de educación para formar a los operarios y técnicos medios de la incipiente industrialización de los países de la región.

Lo interesante es que la formación profesional técnica no siguió necesariamente una línea de escolarización paralela, sino que en varios países se imbricó en la escolaridad general. Otro dato de interés es que la formación para las profesiones universitarias no se considera parte de la ETP a pesar de su orientación directa para desempeños laborales específicos. La ETP se redujo, inicialmente, a la formación elemental e intermedia acorde con esos mismos niveles tradicionales de la división jerárquica del trabajo.

Los segundos refieren a las instituciones de capacitación y formación profesional que De Moura Castro (2002) identificó como los sistemas S (Servicio) e I (Institutos). Se trata de grandes instituciones nacionales estrechamente articuladas con los sectores laborales, orientadas a la capacitación, el entrenamiento, la actualización y superación de los trabajadores en activo, sostenidas de manera bipartita o tripartita por el Estado, frecuentemente en combinación con empresarios y sindicatos, con base en algún tipo de impuesto al sector productivo. Se distinguen por la pertinencia e inmediatez de sus respuestas a necesidades identificadas en el mundo del trabajo, por la flexibilidad de sus cursos en términos de duración y accesibilidad, y porque no exigen ninguna certificación escolar. Su creación resultó fundamental en los momentos clave de la transformación de las economías latinoamericanas por el proceso denominado de “sustitución de importaciones”.
El rasgo más importante de identidad institucional, en ambos casos, es la importante presencia de contenidos del trabajo (visualizado indistintamente como “sector productivo“, mercados de trabajo, ocupaciones necesarias) en el diseño curricular y programático de la formación que se imparte; la organización genérica de la formación tanto la escolarizada como la no escolarizada se orienta hacia los grandes sectores de la economía: agropecuario, industrial y de servicios; el trabajo es el eje vertebral e integrador de las formaciones; se da prioridad la prioridad de la enseñanza “práctica” vs una formación teórica humanística o científica más academizante.

 

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One Response to “Tendencias en Foco nº33: Dilemas de futuro para la Educación y la Formación Técnico Profesional en América Latina”

  1. DALIA MARÍA ROCHA NARVÁEZ

    gracias por compartir esta publicación. nos da insumos para seguir revisando el panorama de la Educación Técnica Profesional. en Bolivia teneos el gran desafío de responder a una EDUCACIÓN TÉCNICO – HUMNISTICA, como se establece en el nueva reforma educativa.
    sin duda el camino por recorrer es aún largo porque si bien esta política pública abarca todos los sub sistemas, lo que implica la implementación de los procesos de educación técnica profesional en términos económicos no esta resuelto.

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