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Tendencias en Foco nº25. Primera Encuesta Iberoamericana de Juventud 2013: Insumos imprescindibles para el diseño de políticas públicas

Ernesto Rodríguez aporta un análisis de la 1ra. Encuesta Iberoamericana de Juventud, que brinda información de calidad a tener en cuenta para el diseño de políticas públicas para la inserción social de los jóvenes.

Fecha de Publicación:
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INTRODUCCIÓN*

La Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ) acaba de difundir los resultados preliminares de la primera Encuesta Iberoamericana de Juventud (EIJ). Esta es la primera encuesta iberoamericana, aplicada con una metodología y un cuestionario común a un conjunto de 20 países, con una muestra representativa de más de 24.000 casos, y aún con sus limitaciones (se hizo telefónicamente, lo que “sesga” el perfil social de las y los entrevistados), aporta información de gran calidad, que ahora habrá que tener centralmente en cuenta para el diseño de políticas públicas que mejoren la inserción social y la participación ciudadana juvenil.

Tef25 IADB Foto: Photo Gallery Inter-American Development Bank

 La recolección periódica y sistemática de opiniones y puntos de vista de las y los jóvenes es, sin ninguna duda, un insumo imprescindible para el diseño, la implementación y la evaluación de políticas públicas de juventud. Si se carece de este tipo de insumos, se trabaja a ciegas o, en el mejor de los casos, con base en intuiciones o en la experiencia de ciertos funcionarios que conocen, siempre e inevitablemente de manera parcial, la realidad de algunos jóvenes.

Como se sabe, las encuestas de juventud permiten, entre otras cosas, confirmar o desmentir “lugares comunes” que -lamentablemente- muchas veces son tenidos centralmente en cuenta, al momento de diseñar e implementar políticas públicas, sin verificar -científicamente- su validez efectiva. Pero las encuestas no son “mágicas”. Brindan una importante cantidad de información, de gran calidad, pero ésta debe ser rigurosamente interpretada, con base en análisis sistemáticos, sostenidos en teorías robustas. Sólo por esta vía el proceso se completa adecuadamente: las encuestas permiten recoger -sistemáticamente- información, que luego debe ser interpretada rigurosamente por parte de expertos en la materia, y después, sólo después, puede y debe ser utilizada científicamente para fundamentar el diseño y la implementación de políticas públicas.

Entre muchos otros hallazgos vertidos en El futuro ya llegó, Informe Ejecutivo con los resultados más generales de esta encuesta (OIJ, 2013), importa rescatar los datos que demuestran que las y los jóvenes iberoamericanos no son tan “apáticos”, ni tan “revolucionarios” ni tan “peligrosos”, como se los suele pintar desde el mundo adulto, incluyendo tanto al conjunto de la opinión pública en general -manipulada significativamente por las grandes cadenas mediáticas, por cierto- como a los “tomadores de decisiones” en particular, que muchas veces actúan sobre la base de los vaivenes dominantes en dicha opinión pública  -subjetivos por definición- sin atender debidamente las señales más objetivas de los temas sobre los que trabajan.

Esto daría para acotar al menos, los planteos que construyen políticas públicas de juventud, sobre la base del “control” y del “castigo” en tanto todos los estudios serios disponibles demuestran que no hay datos “objetivos” que los fundamenten y, ahora también hay datos “subjetivos” que lo corroboran, pero también permiten relativizar, con los mismos argumentos, los planteos que construyen políticas públicas de juventud, sobre la base del simple “empoderamiento juvenil” o sobre la base de la simple “asistencia” a un “grupo en riesgo”.

Las generaciones jóvenes -casi naturalmente- buscan su “lugar en el mundo”. Es su derecho encontrarlo y es obligación del Estado y de sus políticas públicas ayudar a conseguirlo. Y para esto, no hay soluciones mágicas. Sólo por la vía del fortalecimiento y de la modernización del Estado ahora que está comprobado que la “magia del mercado” no existe, por muy importantes que sean los mercados, se puede lograr la acumulación burocrática -en el mejor sentido de la palabra- necesaria, para conseguir -al menos- el mejor de los lugares posibles en este mundo. Las y los jóvenes se lo merecen y nuestros países se pueden beneficiar significativamente con ello.

El Informe Ejecutivo ya mencionado, brinda información que aquí presentamos esquemáticamente sobre tres grandes conjuntos de opiniones recogidas en la EIJ: (a) percepciones juveniles sobre diferentes instituciones y espacios de referencia; (b) posicionamientos juveniles frente a un conjunto particularmente relevante de temas de gran actualidad; y (c) opiniones sobre su situación, el futuro de su generación y el de sus países.

 PERCEPCIONES JUVENILES SOBRE DIFERENTES INSTITUCIONES

 En relación al primero de dichos conjuntos, la encuesta recoge opiniones -entre otras áreas de interés- sobre la educación y el trabajo. “La escuela -sostiene el informe- como principal institución socializadora para una tercera parte de los jóvenes entrevistados, se encuentra severamente cuestionada en su forma general, tendencia que se acentúa en el Cono Sur y en Brasil. Las particularidades tienen una percepción menos fuerte: tan-to los maestros, como los contenidos, su instrumentalidad para el trabajo o la violen-cia en el ambiente escolar, tienen un comportamiento muy similar que ronda el 20%, con excepción de Centroamérica y el Caribe y Brasil que coherente-mente mantiene su crítica en todo sentido un poco por arriba del 35%”.

universe beeldbank bajo lic creative commons “Su percepción se diversifica -agrega el informe- cuando la pregunta apela directamente a su propia experiencia y se les pide dar los motivos sobre si tuvieron una buena educación secundaria. Las opiniones se dividen en torno a la calidad académica de sus estudios: en la Península Ibérica, México y Cono Sur, el 30% manifiesta su acuerdo con la afirmación, no así Centroamérica y la Región Andina, y menos Brasil que no le otorga ni el 10% de acuerdo. Los jóvenes de México y Brasil comparten la opinión sobre los profesores, quienes no fueron tan buenos, al contrario de los demás que los califican un poco mejor. Pero donde casi todos coinciden es en el mal desempeño del director de la escuela en que estuvieron. Por otra parte, Brasil se distingue del resto en torno a su mejor apreciación del ambiente escolar, todo lo contrario de México. La percepción que tienen los jóvenes entrevistados sobre la educación es que es regular, aunque los brasileños dividen su opinión entre buena o mala, mientras que entre los centroamericanos, sólo poco más del 20% la considera buena”.

En relación al trabajo -destaca el informe de la OIJ- “los jóvenes entrevistados le asignan un lugar privilegiado al aspecto educativo para lograr acceso a un buen empleo, con una mayor confianza en Centroamérica, en la Región Andina y en Brasil y menor en la Península Ibérica y en México. En cambio, en estas dos últimas regiones, los contactos sociales son los mecanismos mejor valorados para incorporarse a una actividad productiva, quizá porque en ambos los problemas de desempleo entre los jóvenes son eje central de su problemática a resolver. Mientras que la razón que fundamenta la falta de oportunidades como parte de los obstáculos para el empleo, no llega en ninguna región al 20%”.

La encuesta también recogió opiniones sobre otras instituciones, en términos de mayor o menor “confianza”, y al respecto, llaman la atención las diferencias entre regiones. Según el informe de la OIJ, “México es donde los jóvenes creen menos en ellas, seguida por la Península Ibérica. En el otro extremo se encuentran Centroamérica y la Región Andina, lo cual nos podría hablar de la percepción de dos procesos distintos que se producen, el primero de deterioro y el segundo de resurgimiento de las formas institucionales. La universidad -se destaca- es en todos los casos la institución mejor calificada, como un correlato a la conciencia de que a pesar de las deficiencias se puede confiar en su actuar, seguida por las organizaciones religiosas, lo que no sólo tiene que ver con las profundas raíces que posee este elemento en nuestra cultura iberoamericana, sino también con el crecimiento que en los últimos años ha tenido esta búsqueda de referentes ante la incertidumbre de los entornos. En los últimos lugares de confianza continúan, como ya ha sido consignado en las últimas dos décadas, los políticos y las policías. Sobresale Brasil, porque ante todas las instituciones sus jóvenes tienen mejores calificaciones que el resto de la región”.

Además de las instituciones, la EIJ recoge opiniones de las y los entrevistados centradas en la percepción de los entornos cotidianos de los jóvenes, tema relevante para entender muchas de sus actitudes, particularmente en el tema de las violencias, tan destacado en los medios de comunicación en casi todos los países de la región. Las preguntas respectivas giran en torno a la presencia de “pandillas” y de diversas formas de violencia en dichos entornos, y según el informe de la OIJ,  “la percepción de los jóvenes brasileños entrevistados se ubica en el nivel más alto, del resto de situaciones experimentadas (en algunos rubros con más de 20 puntos): las peleas con arma de fuego o cuchillo, la violencia intrafamiliar y las relaciones de pareja violentas. En el resto de las subregiones las respuestas son muy similares, destacando la violencia en la familia como el entorno menos común en el total de la región iberoamericana que no supera el 20%, sin dejar de ser un tema preocupante”.

 OPINIONES JUVENILES SOBRE TEMAS CONTROVERTIDOS

 La EIJ también recogió opiniones sobre varios de los temas que están actualmente en el centro de los debates públicos en varios países de la región. “De la aprobación sobre los temas de mayor controversia en la región e incluso en el mundo -destaca el informe de la OIJ- se puede observar que los jóvenes brasileños entrevistados muestran una mayor apertura a legalizar los matrimonios entre personas del mismo sexo, la marihuana y el aborto, y coinciden con Centroamérica en las opiniones sobre recibir inmigrantes en su país, a contrapelo del resto de las subregiones. Esta misma primacía se ve hasta en el acuerdo de pagar para eludir una sanción. En contraste, México es el que da muestras de ser el más tradicional, estando la Región Andina muy cerca. También se pidió opinión sobre los procesos de integración, procurando medir los grados de acuerdo con -por ejemplo- el libre tránsito de las personas, la moneda única y la solidaridad con los pequeños países. “Las tendencias son parecidas, destaca el informe de la OIJ, con excepción del mayor acuerdo en Centroamérica sobre la solidaridad con los pequeños países, quizá por estar pensando precisamente en ellos, y el menor acuerdo sobre las mismas cuestiones que tienen los jóvenes entrevistados de Brasil”, seguramente porque se trata, precisamente, de un país grande y no de uno pequeño.

Complementariamente, la encuesta incluyó tres afirmaciones difíciles de comparar, procurando medir los grados de acuerdo o desacuerdo entre las y los entrevistados: “el tabaco afecta la salud”, “consumir alcohol es común” y “consumir drogas ilícitas es malo”. “Los patrones de respuesta -dice el informe de la OIJ- son muy parecidos en las distintas subregiones, apoyando en su mayoría, las calificaciones negativas sobre su uso, con las diferencias de nuevo marcadas por los jóvenes entrevistados de Brasil, que van a contracorriente del resto con una distancia de hasta 30 puntos porcentuales. En todo esto -destaca el informe- habría que subrayar que aunque sea una proporción muy pequeña, la percepción negativa de los jóvenes entrevistados respecto al tabaco, es mayor que respecto a las drogas ilícitas”.

Al mismo tiempo, la EIJ recogió opiniones sobre la relación de las y los jóvenes entrevistados con sus padres. “Indagar la percepción de los jóvenes con respecto a sus progenitores -sostiene el informe que estamos resumiendo- es una buen sensor de cómo se vive el cambio en las perspectivas axiológicas. Al analizar las diferencias generacionales -agrega- se puede observar que en tres subregiones (Iberoamérica, México y el Cono Sur) más del 60% manifestaron estar de acuerdo con sus padres en los temas de política, sexualidad y religión, en forma muy homogénea. Centroamérica y la Región Andina mostraron una alta coincidencia con sus padres en el tema religioso y menor en los temas de sexualidad y en política, aunque cabe resaltar que en todos ellos el 50% o más de los jóvenes manifestaron su acuerdo con sus padres. Esto podría ser una explicación de la preminencia de las opiniones tradicionales que hemos podido observar durante todo este acápite. El único país que observó un comportamiento diferente y consistente fue Brasil, donde solo alrededor del 40% de los jóvenes manifestaron su acuerdo con sus progenitores”.

 PERCEPCIONES SOBRE SU GENERACIÓN, SU FUTURO Y EL FUTURO DE SUS PAÍSES

 El tercer bloque de temas abordados por la EIJ, se centró en los principales problemas que enfrentan las y los jóvenes en la actualidad, así como en relación a cómo se imaginan su futuro y el de sus países, registrándose preocupaciones diferentes sobre el presente y un gran optimismo sobre el futuro, sobre todo en el plano personal, pero también en relación a sus países.

“A los jóvenes -dice el informe de la OIJ- se les preguntó sobre su percepción respecto a los principales obstáculos que tiene su propia generación y las respuestas se concentraron en la delincuencia y la violencia, sobre todo en el caso de México, mientras que con una visión más estructural, para la Península Ibérica las respuestas se concentraron en los problemas económicos y para Centroamérica en los de empleo. En Brasil el punto más álgido lo tienen los aspectos vinculados a la drogadicción y al alcoholismo”.

Emo“Para todos, destaca el informe de la OIJ, el acceso a la justicia y a los servicios de salud, no parecen ser importantes. Como contrapartida, los jóvenes entrevistados piensan mayormente que la participación de su generación es regular, seguida por la opinión de que es buena, contrario a como muchos otros actores la consideran. La excepción vuelve a ser Brasil, donde la percepción dominante va de regular hasta excelente, y solo una proporción menor a la tercera parte afirma que es poca o mala. No obstante, agrega el informe, como ha sido la experiencia en otras encuestas, a pesar de las anteriores opiniones juveniles que parecieran dibujar un panorama oscuro, cuando a los jóvenes se les pide evaluar sintéticamente sus condiciones, las respuestas son bastante optimistas, pues afirman que su calidad de vida va de regular a buena, excepto Brasil, donde las percepciones se distribuyen casi equitativamente en todo el espectro”.

“Puesta en perspectiva, incluso, la percepción juvenil es optimista, pues la gran mayoría confía que en cinco años su país se encontrará mejor que en la actualidad. Solo una proporción que se presenta en Centroamérica (20%) y en Brasil (28%) piensa que el futuro de su país será peor. Esta expectativa de mejoramiento crece cuando la pregunta se refiere a los jóvenes directamente entrevistados y la idea de mejoramiento crece en todas las subregiones, de tal manera que sienten que les irá mejor que a su país. Solo en México y en Brasil una proporción de entrevistados supone que su vida no sufrirá ningún deterioro o mejoramiento distinto al que ahora tiene. Finalmente los pesimistas son mayores en Brasil”, consistentemente con casi todas las respuestas recogidas.

 UNA PRIMERA VALORACIÓN DE CONJUNTO

 La EIJ tiene, sin duda, una gran importancia, dada por el hecho de ser la primera encuesta que permite comparar las opiniones de jóvenes de 20 países diferentes, consultados simultáneamente y con base en un mismo cuestionario, a través de una metodología común. Hasta el momento, se habían acumulado muchas encuestas nacionales de juventud, pero en cada caso se utilizaron universos, metodologías y cuestionarios diferentes, lo que ha impedido realizar las correspondientes comparaciones entre países.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el formato con el que se trabajó, le imprime ciertos “sesgos” que limitan la representatividad del conjunto del universo en estudio. Al haber sido realizada telefónicamente, y aplicada mayoritariamente en las principales ciudades, los resultados representan a un sector de la juventud iberoamericana, esto es, a aquellos que habitan en las principales ciudades y en viviendas que cuentan con teléfono fijo. Por esto, en la encuesta están sobre representados los estudiantes de clase media y alta, y están sub representados los jóvenes de clases bajas, especialmente los que trabajan y/o están excluidos de la educación y el trabajo.

Adicionalmente, el tamaño de la muestra, incluyendo el hecho de que una parte del cuestionario se aplicó por mitades, impide poder hacer afirmaciones representativas del conjunto del universo, al incorporar variables específicas (edad, sexo, nivel socio-económico, etc.) por lo que sólo se pueden comparar países (en realidad, ciudades) sin estos niveles de desagregación, perdiéndose la oportunidad de reflejar la diversidad de jóvenes realmente existentes, mostrando matices relevantes en materia de opiniones en cada caso particular.

Por último, otra limitante a tener en cuenta es que la elaboración del cuestionario no siguió pautas consistentes para hacer posible la comparabilidad de las preguntas  tanto en la formulación de las mismas  como en las opciones de repuestas seleccionadas. Las preguntas sobre salud, por ejemplo y según ya lo destacamos, piden acuerdo o desacuerdo con las siguientes frases: “el tabaco daña la salud”, “consumir alcohol es común” y “consumir drogas es malo”. De este modo, no se pueden comparar las respuestas entre sí, pues demandan juicios diferentes en cada caso particular. A futuro, habría que ser más rigurosos en este sentido.

Complementariamente, parece evidente que los datos socio-demográficos solicitados a las y los entrevistados, muestran disparidades significativas al compararlos con los correspondientes datos “reales” (por ejemplo, sobre “afiliación a la seguridad social”, donde las estadísticas reales muestran que apenas un tercio está cubierto en este campo, mientras que en la encuesta declaran estarlo dos tercios del total) lo cual refuerza los “sesgos” de la muestra y a la vez relativiza el valor y la pertinencia de considerarlos al momento de interpretar los resultados obtenidos en las entrevistas telefónicas correspondientes.

 ¿QUÉ NOS DICEN ESTOS PRIMEROS RESULTADOS?

 Asumiendo las limitaciones antedichas, se podría afirmar que la EIJ brinda opiniones fuertes en tres campos particularmente relevantes:

  • El campo de los “valores”, esto es, opiniones sobre “matrimonio igualitario”, “despenalización del aborto” y “legalización de las drogas”, entre otros temas relevantes.
  • La evaluación del desempeño de ciertas instituciones relevantes, especialmente la policía, la educación, los partidos políticos, el gobierno y la justicia.
  • La autopercepción sobre la situación actual y el futuro de los propios jóvenes entrevistados y de sus respectivos países.

 Los resultados recabados muestran que, más allá de algunas importantes diferencias entre países, la opinión mayoritaria en el campo de los valores es contraria a las tres políticas incluidas (dos tercios, en promedio, se pronuncian este sentido) al tiempo que las evaluaciones del desempeño institucional son bastante menos críticas de lo que cabría esperar (en casi ningún caso las opiniones críticas superan el 50 %) todo lo cual es acompañado con importantes niveles de optimismo en relación al futuro, tanto en lo personal como en relación al país, en proporciones muy elevadas, si se tiene en cuenta la ausencia de oportunidades existentes en la mayor parte de los casos, para grupos mayoritarios de la población joven, no solo en los casos donde se enfrentan crisis económicas severas, sino también en países donde la economía está funcionando bien.

Si incorporamos los matices correspondientes, puede constatarse fácilmente que mientras hay países (ciudades) en los que las y los jóvenes expresan opiniones más “liberales” en el campo de los valores y más “críticas” en las evaluaciones institucionales (como Brasil y Uruguay) hay otros donde las opiniones son claramente más “conservadoras” (como en México y la mayor parte de las ciudades centroamericanas y andinas). Esto quiere decir, entre otras cosas, que el “conservadurismo” se expresa no sólo en aquellos casos en donde existen gobiernos “conservadores”, sino también en varios casos donde gobiernan partidos políticos “progresistas”.

Del mismo modo, llama la atención el contraste existente entre los dos casos de la Península ibérica: las respuestas obtenidas muestran opiniones menos críticas y más optimistas en el caso español y más críticas y pesimistas en el caso portugués. Si bien es cierto que la crisis económica comienza a mostrar alguna “luz al final del túnel” en España y ello no ocurre en Portugal, las diferencias parecen indicar que estamos ante fenómenos más de fondo que habría que analizar con más rigurosidad, seguramente relacionadas con sus “estados de bienestar”.

Algo parecido se puede decir contrastando los casos de Brasil y Argentina, o contrastando Brasil y México, lo que vuelve a plantear que no se trata -solamente- de situaciones diferentes entre países gobernados por partidos políticos de diferente orientación.

  ¿QUÉ SIGNIFICA TODO ESTO?

Hasta aquí, los resultados obtenidos. Pero, ¿qué nos dicen realmente? Se pueden formular al respecto, tres tipos de posibles respuestas.

  • En primer lugar, habría que recordar que tales resultados son bastante consistentes con los obtenidos en la mayor parte de las Encuestas Nacionales de Juventud realizadas en las últimas décadas en la mayor parte de los países de la región. Todos los análisis al respecto han permitido constatar este tipo de perfiles dominantes entre los jóvenes iberoamericanos.
  • En segundo lugar, habría que afirmar que el perfil que emerge de las y los jóvenes en la EIJ, no guarda demasiada relación con el relato de la derecha, que supone que los jóvenes son peligrosos y hay que controlarlos y tampoco con el relato de la izquierda, que supone que los jóvenes son “rebeldes por naturaleza” y apoyan naturalmente a partidos de izquierda.
  • Y en tercer lugar, habría que asumir que las y los jóvenes son el reflejo de las sociedades en las que viven, algo tan obvio como relevante y que las principales agencias de socialización de las generaciones jóvenes como la familia, el sistema educativo, los medios de comunicación, siguen funcionando bastante bien a pesar de todo lo que se dice en contrario.

Si todo esto es así, se pueden sacar algunas conclusiones relevantes en relación al manejo de este tipo de datos, pensando en la propia dinámica de las políticas públicas de juventud:

  • Por un lado, es evidente que el enfoque más “punitivo” de aumento de penas y castigos frente a cierto tipo de conductas, controles morales y sociales de todo tipo, no tiene sustento en la realidad aun aplicándolo a jóvenes excluidos, que están sub representados en la EIJ, como ya hemos destacado, lo cual contrasta -sin duda- con el tratamiento del tema en varios países.
  • Por otro lado, habría que evitar el conformismo de cualquier signo político, que puede resultar de suponer que los datos dicen que “está todo bien” y que “no hay ningún problema relevante con los jóvenes”, lo cual mostraría una lectura equivocada y sobre todo llevaría al inmovilismo en la gestión pública si no hay problema, no hay por qué preocuparse.
  • Y en tercer lugar, habría que analizar con más rigurosidad las posibles explicaciones de estos fenómenos, asumiendo que los medios masivos de comunicación, por ejemplo, actúan cotidianamente en contra de la generación de perfiles juveniles más críticos con los problemas reales, por la vía de ocultarlos o deformarlos y amplificar problemas secundarios.

 En definitiva, habría que contar con lecturas proactivas, que alimentaran la reformulación y el fortalecimiento de las políticas públicas de juventud, asumiendo que hay mucho trabajo para hacer, a los efectos de contar con generaciones jóvenes más críticas, al menos si lo que se pretende es fortalecer sociedades más democráticas e incluyentes, asumiendo que los jóvenes son -ante todo- sujetos de derecho y actores estratégicos del desarrollo y no sólo un grupo de riesgo.

 UNA AGENDA POST 2015 PARA LA COOPERACIÓN EN EL CAMPO DE LA JUVENTUD

 Otra de las iniciativas relevantes de la OIJ, en estos momentos, está relacionada con la formulación de una propuesta de Agenda para el Desarrollo y la Inversión Social en Juventud (OIJ, 2013), pensada como agenda post 2015. En ella, la OIJ realiza una evaluación crítica del camino recorrido hasta el momento en el campo de las políticas públicas de juventud tanto en cada país, como en el plano de la cooperación regional y propone trabajar a futuro con base en un nuevo paradigma.

082000_0592     Foto: Photo Gallery Inter-American Development Bank

Dicho nuevo “paradigma”, sostiene la necesidad y la pertinencia de tratar de dotar al conjunto de políticas públicas con una “perspectiva generacional”, emulando el exitoso trabajo centrado en la incorporación de una perspectiva de género en este campo, y tratando de superar resueltamente el enfoque centrado en la creación de espacios específicos para la juventud, al tiempo que propone asumir decididamente que las y los jóvenes son -ante todo- sujetos de derecho y actores estratégicos del desarrollo y no solo un simple grupo de riesgo al que hay que asistir.

Postula, además, que a futuro, hay que invertir más y mejor en juventud, teniendo centralmente en cuenta que, en la actualidad, estamos ante la presencia de la mayor generación joven de toda la historia demográfica de nuestros países ya que no nacen tantos niños como en la primera mitad del siglo pasado y todavía no contamos con los importantes contingentes de adultos mayores (que tendrán una presencia decisiva hacia mediados de este siglo) y que se trata -además- de generaciones jóvenes que están más y mejor preparadas que las generaciones adultas, para lidiar con las dos dimensiones básicas del desarrollo en el siglo XXI: la permanencia del cambio y la centralidad del conocimiento. Razones, por tanto, cuantitativas y cualitativas, que fundamentan la pertinencia de invertir más y mejor en las nuevas generaciones (CEPAL – UNFPA, 2012).

De este modo, además, se postula la necesidad de corregir lo que se ha denominado el “desbalance etario del bienestar” (Rossel y López, 2012), aludiendo a la desigual distribución en la asignación de recursos entre menores y mayores de 30 años, vista como un hándicap para el propio desarrollo humano de nuestros países, y no solo como una evidente injusticia entre generaciones. De este modo, se argumenta, que el combate a las desigualdades sociales ubicado ahora como el eje de los esfuerzos a desplegar en la región debería incluir un claro componente vinculado con las desigualdades intergeneracionales, sumándolo a las prioridades ya existentes en la agenda pública, ligadas con las desigualdades de ingreso, las de género, las étnicas y las territoriales.

Y para poder asegurar avances sustanciales en todos estos planos, la Propuesta de Agenda de la OIJ postula la necesidad de instituir y fortalecer efectivos “sistemas institucionales de juventud”, que incorporen al conjunto de instituciones gubernamentales y no gubernamentales que operan en este campo, superando resueltamente la sectorialidad y la falta de articulación con las que funcionan hasta el momento las políticas públicas de juventud, trabajando más y mejor en la generación y difusión de conocimiento, en la formación de recursos humanos, en el diseño, la implementación y la evaluación de políticas públicas y en la rendición de cuentas correspondiente, vista como un derecho ciudadano y una obligación del Estado a todos los niveles.

 PENSANDO EN LA SEGUNDA ENCUESTA IBEROAMERICANA DE JUVENTUD

 En este marco, desde la OIJ, ya se está trabajando para realizar lo más pronto posible la Segunda Encuesta Iberoamericana de Juventud, procurando superar las múltiples limitaciones que tuvo la primera. En tal sentido, se postula la necesidad de que la segunda se realice “cara a cara”, esto es, a partir de las visitas domiciliarias de las y los encuestadores/as, con muestras más representativas del conjunto de las y los jóvenes iberoamericanos, y con el apoyo de los Institutos Nacionales de Estadística de los diferentes países de la región.

En tal sentido, una de las ideas con las que se está trabajando, es la referida a la eventualidad de acordar que todos los países de la región puedan realizar sus Encuestas Nacionales de Juventud en 2015, definiendo un entorno de edades común centrado en el grupo de 15 a 29 años -aunque las muestras en algunos países incluyan eventualmente también a menores de 15 y a mayores de 29- según sus necesidades específicas, con un cuestionario básico común al que se le agreguen después preguntas complementarias específicas, de interés para cada país en particular y con una metodología común para la elaboración de los informes correspondientes.

De este modo, se superarían varias de las principales limitaciones existentes hasta el momento en este campo visibles en la existencia de entornos de edades diferentes, cuestionarios que no se pueden comparar ya que a veces se consideran los mismos temas, pero se formulan las preguntas de modos diferentes y metodologías de interpretación de los datos recogidos que no siempre se construyen sobre la base de las mismas bases teóricas y los mismos formatos sustantivos. Por esta vía, obviamente, estas encuestas nacionales de juventud serían más comparables y podrían servir de base para la realización de la Segunda Encuesta Iberoamericana de Juventud, articulándolas dinámicamente y trabajando en forma coordinada.

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 En cualquier caso, en estos próximos meses, habrá que seguir trabajando en el análisis en profundidad de los resultados obtenidos en esta Primera Encuesta Iberoamericana de Juventud, procurando incorporar dimensiones específicas y diferenciadas al análisis correspondiente de variables vinculadas con la edad, el género, el nivel de ingresos y el área de residencia y tratando de completar análisis de la información recolectada por país, a efectos de poder contar con informes nacionales, que puedan ser contrastados con otros similares existentes en cada país.

Del mismo modo, se procurará realizar la más amplia difusión de los resultados obtenidos, tanto a nivel del conjunto de la opinión pública -con el apoyo de medios masivos de comunicación- como entre los tomadores de decisiones en particular, presentando esquemáticamente estos resultados ante Ministros/as de Estado, Legisladores/as, Jueces, Alcaldes y Gobernadores, etc. Y en la misma línea, se aspira a presentar resultados ante los muchos y muy diversos grupos de adultos que trabajan con jóvenes como profesores/as de enseñanza media y superior, personal de salud que atiende adolescentes, policías, funcionarios municipales, entre otros, asumiendo que trabajar con esta clase de adultos es tan o más relevante que trabajar con jóvenes, en el campo de las políticas públicas de juventud (Rodríguez, 2010).

Por todo lo dicho, el trabajo apenas comienza. Esperamos poder completarlo en los próximos meses, tanto a nivel nacional como en el plano internacional, a los efectos de poder recoger también los comentarios y las propuestas que permitan enriquecer la preparación y la concreción de la Segunda Encuesta Iberoamericana de Juventud, al más breve plazo posible, en el marco de la implementación de la Agenda para el Desarrollo y la Inversión Social en Juventud, que será -seguramente- aprobada en la próxima Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, a realizarse en Panamá, del 16 al 18 de octubre.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Alvarado, S.V.; Rodríguez, E. y Vommaro, P. (2013) Políticas de Inclusión Social de Jóvenes en América Latina: Situación, Desafíos y Recomendaciones para la Acción. UNESCO, Montevideo.

CEPAL – UNFPA (2012) Informe Regional de Población en América Latina y el Caribe 2011: Invertir en Juventud. Santiago.

OIJ (2013) El futuro ya llegó: Informe Ejecutivo de la Primera Encuesta Iberoamericana de Juventud. OIJ – BID – CAF – PNUD – CEPAL – UNFPA – OIT – AECID – SEGIB – UNAM, Madrid.

OIJ (2013) Agenda para el Desarrollo y la Inversión Social en Juventud: Una Estrategia Post 2015 para Iberoamérica. OIJ – UNFPA – CAF – SEGIB, Madrid.

Rodríguez, Ernesto (2010) Políticas Públicas de Juventud en América Latina: Avances Concretados y Desafíos a Encarar en el Marco del Año Internacional de la Juventud. UNESCO, Brasilia.

Rossel, C. y López, S. (2012) Edad, Desigualdad y Redistribución: Hacia la Orientación Etaria de los Estados de Bienestar. Fundación Carolina, Madrid.

 

Anexo I: LISTADO DE ENCUESTAS DE JUVENTUD

País

Año

Nombre

España

1961

Encuesta de Juventud
España

1968

Encuesta de la Juventud de España 1968
España

1977

Encuesta de la Juventud, 1977
España

1982

Encuesta de Juventud, 1982
España

1985

Encuesta de Juventud, 1985
Portugal

1987

Encuesta Nacional de la Juventud
Paraguay

1988

Encuesta Nacional de la Juventud
España

1988

Encuesta de Juventud, 1988
Uruguay

1989

Encuesta Nacional de Juventud
España

1992

Encuesta de Juventud, 1992
Chile

1994

1º Encuesta Nacional de Juventud
España

1995

Encuesta de Juventud, 1996
Bolivia

1996

Encuesta Nacional de Juventudes
Chile

1997

2º Encuesta Nacional de Juventud
Portugal

1997

Jovens Portugueses de Hoje
Paraguay

1998

La voz de los jóvenes
Guatemala

1999

Los jóvenes guatemaltecos a finales del siglo XX
España

1999

Encuesta de Juventud, 2000
Chile

2000

3º Encuesta Nacional de Juventud
México

2000

Encuesta Nacional de Juventud
Colombia

2000

Encuesta Nacional de Jóvenes
Chile

2003

4º Encuesta Nacional de Juventud
Brasil

2003

Perfil da Juventude Brasileira. Pesquisa de Opinião Pública
Paraguay

2003

Juventud en Cifras
Bolivia

2003

Encuesta de Juventudes, 2003
España

2003

Encuesta de Juventud, 2004
El Salvador

2005

Encuesta Nacional de Juventud
México

2005

2º Encuesta Nacional de Juventud
Chile

2006

5º Encuesta Nacional de Juventud
Perú

2007

Encuesta a la Juventud
El Salvador

2007

Encuesta Nacional de Juventud
España

2008

Encuesta de Juventud, 2008
Costa Rica

2008

1º Encuesta Nacional de Juventud
Uruguay

2008

Encuesta Nacional de Juventud, 2008
Honduras

2008

Encuesta Nacional de percepción sobre desarrollo Humano 2008: Juventud, desarrollo humano y ciudadanía
Chile

2009

6º Encuesta Nacional de Juventud
Nicaragua

2009

Encuesta Nacional sobre las percepciones de adolescentes y jóvenes
México

2010

3º Encuesta Nacional de Juventud
Guatemala

2011

Encuesta Nacional de Juventud en Guatemala
Perú

2011

1º Encuesta Nacional de Juventud
Ecuador

2011

1º Encuesta Nacional sobre jóvenes y participación política
España

2011

Encuesta de Juventud, 2012
Chile

2012

7º Encuesta Nacional de Juventud
Cuba

2012

4º Encuesta Nacional sobre Juventud

Fuente: OIJ, 2013. El futuro ya llegó: Informe Ejecutivo de la Primera Encuesta Iberoamericana de Juventud.


Anexo II: PUBLICACIONES RELACIONADAS DISPONIBLES EN REDETIS

 

Alvarado, Sara Victoria, Borelli, Silvia y Vommaro, Pablo A. eds.  (2012) Jóvenes, políticas y culturas: experiencias, acercamientos y diversidades. Rosario: Homo Sapiens Ediciones; Ciudad Autónoma de Buenos Aires: CLACSO.

Derteano, Pablo Molina (2013) “La juventud es más que un signo.  Aproximaciones al enfoque de las falencias y a la vulnerabilidad juvenil”. En: La Trama de la Comunicación, Volumen 17, enero a diciembre, pp. 329-343.

Giliberti, Luca (2013) “Sistema educativo, jóvenes y desigualdades sociales: un estudio sobre la escuela dominicana”. En: Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, núm. 1, vol. 11, pp. 151-162.

Dema, Guillermo (Coord). (2010). Trabajo decente y juventud en América Latina. Lima, OIT/ Proyecto Promoción del Empleo Juvenil en América Latina (Prejal), 248 pp.

OIJ y PNUD (Coords) (2012). 20 Buenas prácticas en políticas públicas de juventud. OIJ / PNUD / CEPAL / UNESCO.

 

* Sociólogo uruguayo, experto en Políticas Públicas de Juventud y Desarrollo Social, consultor internacional de las Naciones Unidas y asesor de varios gobiernos de la región en temas de su especialidad.

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