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Tendencias en foco nº2. Consideraciones sobre políticas e iniciativas de educación y empleo orientadas a la juventud rural

El sector rural latinoamericano ha experimentado un cambio importante en la última mitad del siglo veinte y en particular, en las últimas dos décadas. Por lo mismo, Javier Corvalan y Daniel Duhart, examinan las distintas soluciones de política pública para la situación de la educación y del empleo para la juventud rural.

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El sector rural latinoamericano ha experimentado un cambio importante en la última mitad del siglo veinte y en particular, en las últimas dos décadas. En lo más reciente, es posible afirmar que el proceso de heterogenización que a sufrido el sector exige hablar del mismo en términos plurales y por lo tanto plantear distintas soluciones de políticas públicas para su situación. Esta heterogenización se expresa en tres aspectos. En primer lugar, se ha producido una disminución importante, en términos proporcionales, de la población en los sectores rurales del continente, lo que se acrecienta particularmente en la población juvenil. En segundo lugar, en términos globales, la condición de aislamiento no es actualmente algo que caracterice a la totalidad de las poblaciones rurales en el continente. El acceso no solo a vías de comunicación sino sobre todo a medios de comunicación ha cambiado esta “nueva ruralidad”, que se expresa además por conjuntos urbanos-rurales en los que se lleva a cabo la movilidad de los individuos. En tercer lugar, las actividades productivas del sector agrícola también se han diversificado y con ello las posibilidades de empleo para la población. Esto hace que en la mayor parte de los países sea posible hablar de actividades productivas en polos de punta e incluso actividades no agrícolas y también de actividades productivas tradicionales. Todas estas características plantean desafíos de reinterpretación del sujeto social juvenil actual en los sectores rurales, de manera de comprender tanto sus condiciones objetivas como subjetivas de acercamiento a la oferta educativa y de formación laboral.

La dinámica histórica de la oferta educativa y de formación en el medio rural fue producto en las décadas pasadas de los procesos de masificación de la educación escolar al interior de una concepción de desarrollo endógeno que pretendía modernizar al sector y disminuir la migración del campo a las ciudades. Gran parte de este proyecto quedó inconcluso dada la incapacidad de los Estados para generar una oferta escolar de nivel básico completa y equiparable en términos cuantitativos y cualitativos a lo ofertado en el sector urbano. Es importante señalar la persistencia de la oferta incompleta de educación secundaria en las áreas rurales. Si bien existen algunas iniciativas novedosas e interesantes para suplir la imposibilidad de la oferta tradicional no parece haber una línea coherente y decidida de políticas de parte de los gobiernos a éste respecto. En contrapartida, la oferta de capacitación rural ligada algunas veces a la escolar, ha sido también un fenómeno de relativa expansión en el sector rural. Pareciera ser que los procesos de capacitación hacia jóvenes rurales se apoyan en la escolaridad que éstos tienen y que, sin intentar necesariamente aumentarla en términos formales, buscan partir de su actual nivel de competencias para posibilitar de manera rápida el autoempleo, la acción productiva de tipo colectiva o la inserción formal en el mercado laboral.

En América Latina, se observa un amplio y variado repertorio de experiencias de formación y/o intervención para la inserción laboral de jóvenes rurales. Esta variedad contrasta con la escasa evaluación de impacto que se ha hecho de estas experiencias y de las posibilidades de masificación y de replicabilidad a mayor escala de algunas iniciativas que parecen eficaces. Una serie de preguntas quedan abiertas a nivel tanto de evaluación para la posterior formulación de política como de investigación, por ejemplo: ¿resulta socialmente más conveniente elegir estrategias que privilegien que los jóvenes puedan completar sus estudios formales en lugar de aquellas que tienden a capacitarlos de manera rápida para el empleo aprovechando la escolaridad que ya poseen, sobre todo si ésta ha aumentado notablemente en las últimas décadas?; ¿cuál es la propuesta global de cada país respecto del desarrollo del sector rural y qué rol le cabe en ella tanto a la juventud como a la educación y a la capacitación laboral?; ¿cuál es la estrategia socialmente más conveniente para posibilitar un mayor acceso de los jóvenes rurales a la educación secundaria, tomando en cuenta fenómenos recientes tales como la disminución demográfica del sector rural, las nuevas tecnologías, la disminución de las condiciones de aislamiento en las comunidades rurales? La respuesta concierne sin duda el aumento de la educación secundaria, sin embargo persisten la baja calidad en la escuela primaria rural, y es insuficiente debate respecto a los contenidos pertinentes a considerar en la educación secundaria rural. Si la respuesta va por el lado de las iniciativas de capacitación productiva rural, ello requiere no sólo de un análisis de las expectativas de los jóvenes, sino también proyectos nacionales claros respecto del futuro socio-económico del sector rural en cada país.

(Extracto de las conclusiones del artículo de Javier Corvalan y Daniel Duhart: Juventud rural, educación y trabajo en América Latina. Diagnóstico y principales orientaciones de política, IIPE UNESCO, redetis, 2007. Próximamente disponible en la pagina web de redetis.)

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