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Tendencias en Foco nº18. Las redes sociales ¿amenaza u oportunidad para la educación y la inserción laboral de los jóvenes?

En esta edición, Javier Lasida y Rosina Pérez Aguirre abordan la relación y el aporte de las redes sociales a la educación y más específicamente a la formación y el rol que juegan en relación a la inserción de los jóvenes.

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Introducción

Se han depositado muchas expectativas sobre el aporte de las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) a la educación y la formación. A la vez en el mundo del trabajo, las competencias en TICs son cada vez más transversales a las distintas áreas ocupacionales, constituyéndose en parte de las competencias básicas para incorporarse al mercado laboral formal; hay sólida evidencia por ejemplo sobre sus efectos en términos de mejoras salariales (Chong, 2011).  Pero, por una parte el proceso de incorporación a la educación y la formación es lento y la principal dificultad no es la inversión en equipos y conectividad, sino la capacidad de incorporar a las TICs como recurso didáctico, integradas a la estrategia formativa. Por otra parte, las evidencias sobre el impacto del uso educativo de las TICs no son concluyentes, con lo cual la célebre frase de Larry Cuban sobre la relación entre TICs y educación, sigue siendo una buena descripción de la situación, las TICs en educación siguen estando sobrevendidas y subutilizadas.

Se observan dos herramientas basadas en TICs con amplia y acelerada cobertura en todos los sectores sociales y especialmente en los más jóvenes; nos referimos a los celulares y las redes sociales. A diferencia de otros instrumentos y usos de las TICs, éstos incluyen a los sectores de bajos ingresos. Una encuesta sobre consumos culturales en Argentina, indicaba que 75% de los adolescentes (11 a 17 años) del sector de menores recursos que accedía a una computadora, lo hacía para chatear y 85% para acceder a juegos, en tanto en este nivel socioeconómico sólo 30% lo hacía para buscar información o para hacer la tarea escolar (Ministerio de Educación Ciencia y Tecnología, en Lugo, 2010).

Paradójicamente, celulares y redes sociales, son dos herramientas que la educación y la formación tienen dificultades de incorporar; es más, la cultura escolar tiende a percibirlas como un problema, como competidores o como interferencias. En este artículo abordaremos la relación y el aporte de las redes sociales a la educación y más específicamente a la formación y el apoyo a la inserción de los jóvenes.

Las redes sociales

Las redes sociales en su acepción vinculada a las TICs, designan a plataformas de comunicación que se caracterizan por la horizontalidad entre sus integrantes. Especialmente entre los jóvenes son vehículos de relación entre pares y entre grupos de interés. Sus formas están más cerca de los vínculos informales, personalizados, que de los roles más institucionalizados, como los laborales o los educativos. Junto al uso social y en sinergia con él, predomina la utilización recreativa. Operan bajo tres criterios a los que se reconocen como criterios de eficacia de las 3Cs, a saber: Comunicación, Comunidad y Cooperación.

Según un articulo presentado en una conferencia on-line sobre innovación en las prácticas de formación “el valor añadido de las redes sociales es que proporcionan a la vez trasvases de información, inmediatez, accesibilidad y “encontrabilidad” de conocimientos que facilitan y amplían las necesidades y principios básicos del diseño educativo” (Domínguez y Trillo, 2009:6).

Como indicador de su potencia se ha planteado la tesis de los “Seis Grados de Separación”. Esta mantiene que cualquier persona en el mundo puede conectarse a otra persona en cualquier parte de la tierra a través de una cadena de conocidos que no implica a más de seis eslabones-intermediarios. Habilitan una amplia gama de formatos comunicacionales, entre los que predomina la comunicación audiovisual y de textos breves.  La red social más popular en América Latina y en el mundo es Facebook, con más de 500 millones de usuarios.

 ¿Qué servicios ofrece Facebook?

Lista de Amigos

Crear grupos o páginas

Chat y mail.

Muro

 Requiere, conexión a Internet y tener una dirección de correo electrónico. Es a partir de esa dirección de correo que se puede contactar con otros usuarios de Facebook. Cada usuario, puede agregar datos personales, que le permitan a su vez encontrar amigos y facilitar sus búsquedas, pero a la vez, siempre puede limitar el tipo de datos que quiere mostrar a los demás y decidir a quienes les habilitará el acceso (Prada Montoya, Rosero, 2011).

 Una experiencia demostrativa

En el contexto del estudio “Uso de las TICs en procesos de formación e inserción  laboral de jóvenes”1(Lasida, 2011 y Prada Montoya, Rosero, 2011), se identificó en Guayaquil, Ecuador, una experiencia muy eficaz de incorporación de Facebook al proceso formativo, incluyendo el acompañamiento a pasantías y a la inserción laboral de jóvenes de bajos ingresos, que no asistían a la educación formal y tampoco accedían a empleos dignos, en el sector formal de la economía. Forma parte del proyecto Jóvenes Productivos llevado adelante por la Fundación E.dúcate, implementado en el marco de entra 21.

Como parte del mismo estudio (Lasida, 2011) se registró, a través de grupos focales, que jóvenes de bajos ingresos de Guayaquil, y también de Bogotá y de Santiago de Chile que no habían completado la secundaria, expresaban casi todos ser usuarios de computadora y que participaban en redes sociales antes de iniciar la formación profesional.  En contraste muy pocos usaban correo electrónico antes de la formación.  Sólo un grupo muy reducido (alrededor de 5% de los participantes en los grupos), manifestaba ser usuario informático recién a partir de la realización del curso de formación. Prácticamente todos habían consultado su red social en las últimas semanas, pero sólo los de Guayaquil habían ingresado en páginas de la institución de formación. ¿Por qué los de Guayaquil mantenían un contacto asiduo con su equipo de formadores a través de la red social?

E.dúcate en Guayaquil realizó una intensa experiencia de uso de redes sociales como parte de todos los componentes y etapas del proceso de formación. Si bien a partir del curso todos los jóvenes usaban correo electrónico, Facebook resultó una herramienta de comunicación mucho más efectiva. Como primer objetivo, se logró que todos los jóvenes terminaran la fase de aula de la formación usando Facebook y el mail.

Una vez en la fase de pasantía, Facebook y los teléfonos celulares se mostraron como las vías más efectivas de comunicación. En contraste, los correos electrónicos no eran respondidos aunque sí eran leídos (ya que traían documentación solicitada o asistían a una actividad).

Por lo tanto el equipo coordinador del proyecto observó que el Facebook y los mensajes de textos del celular facilitaban los contactos desde los jóvenes hacia el proyecto, aportando ventajas de inmediatez y de fluidez en el intercambio.  En tanto el Facebook se mostró como herramienta más potente que el celular para los mensajes desde el proyecto hacia los jóvenes, debido a los cambios frecuentes de número de celular (por reemplazo, pérdidas, ó hurtos). Facebook aporta mayor riqueza de la información (en relación al mail), posibilitando la incorporación de imágenes y facilitando las interacciones comunitarias (no individuales); no enfrenta la dificultad del cambio de número (que corta la comunicación con el celular) y para los jóvenes el costo de un ciber café es bajo, similar al de un mensaje de texto por celular.

Por otra parte, Facebook se valora por la comunicación horizontal entre los jóvenes.  Los jóvenes tuvieron alta participación en los espacios creados por el proyecto: muro, fotos, videos, chat.  Más allá de informaciones precisas, es un espacio de participación, pertenencia y comunicación en un sentido amplio, tanto con el equipo del proyecto, como con sus pares.

También resultó muy relevante que todos los empresarios –que recibieron pasantes o contrataron jóvenes- interactuaran asiduamente en los espacios del proyecto en Facebook. La comunicación hacia ellos se complementó con boletines electrónicos quincenales, enviados primero por mail y luego subidos a Facebook.

La red social mostró también alta efectividad para convocatorias a los jóvenes del proyecto y en ocasiones a través de ellos a otros jóvenes.

Los resultados mejoraron significativamente a partir de la incorporación de Facebook. El equipo a cargo del seguimiento de las pasantías e inserciones laborales entendió que para ellos “fue como un salvamento”. Lograron ubicar a jóvenes, con los que habían fracasado por otras vías.

  ¿Cómo se logró esto? Fue necesaria una gestión permanente, diaria, durante varias horas, del Facebook, para que el instrumento funcionara y para regular las intervenciones.

Se observó la ausencia (entre los recursos que ofrece) de un espacio para documentos y materiales.

Participaron más de 300 jóvenes y se contó con un equipo de tres personas, que entre otras funciones, atendían el espacio. Es interesante que coordinaran “guardias” de tal manera que en los horarios de oficina siempre los jóvenes tuvieran una respuesta rápida  de parte del equipo, a través de la red. Comparando con otras experiencias se observa que no alcanza con crear una página en una red social y gestionarla con una modalidad similar a la de un sitio web institucional o un blog, sino que es imprescindible realizar un trabajo sistemático y cotidiano.

Como conclusión de varios estudios empíricos con método cuasi experimental, el acceso a los recursos informáticos por si sólo produce pocos resultados. O sea, no alcanza con incorporar, en este caso el uso de la red social. Chong afirma que son decisivos los insumos informáticos, la capacitación docente y la capacidad técnica y pedagógica (Chong, 2011:26), todo lo cual se verificó en el caso piloto estudiado. Sin un equipo formador con conectividad permanente y con capacidad de aprender a partir de la propia práctica, la experiencia hubiera fracasado.

Desencuentros y encuentros, mediados por TIC, entre jóvenes, educación y trabajo

Sarbach en su blog sobre Filosofía, TICs y aprendizajes, plantea que “la dificultad que suelen tener los estudiantes adolescentes para desarrollar motivaciones intrínsecas en los aprendizajes, y por tanto encontrarse en condiciones idóneas para construir sus propios entornos personales de aprendizaje,… podría en parte ser salvada si se tomara como base y punto de partida la participación informal que ya vienen manteniendo a priori (por fuera del contexto de la educación formal) en las redes sociales y en otras formas de conexión virtual.”

Teresa Lugo (Lugo, 2010:7) observa que “las escuelas mantienen actividades y ritmos que no coinciden con las costumbres del alumno actual. Los períodos largos de atención, el desarrollo de una actividad por vez, entre otras cosas, aún continúan en las escuelas, frente a las nuevas prácticas de los estudiantes”. Y citando a Buckingham (2008), señala que los estudiantes de hoy están acostumbrados a acceder a información de fuentes digitales no impresas, a dar prioridad a las imágenes en movimiento por encima del texto, a sentirse cómodos realizando múltiples tareas simultáneamente y a obtener conocimiento procesando información discontinua y no lineal. En este sentido, agregamos nosotros,  las redes sociales son un ámbito en el cual se desenvuelven con comodidad. La experiencia de E.ducate muestra la facilidad con la que pasan de usarlo con fines de comunicación entre pares y de entretenimiento, a hacerlo como parte del proceso formativo y de incorporación al mundo del trabajo.

Complementando lo anterior, Piscitelli (2011) planteó que el sistema educativo teme del uso de redes sociales, porque considera que los jóvenes pierden tiempo en ellas y porque revelan la vida privada. Considera que ésta es “una reacción tremendamente defensiva, porque se ven amenazados por las redes sociales”. En contraposición sostiene que “Facebook no es una plataforma de encuentro de amigos, es una plataforma de convivencia y cooperación alternativa al sistema educativo. Por eso la reacción de este sistema es cerrar, cortar, negar, desvalorizar, amenazar; porque lo que ve es que le apareció un enemigo donde menos lo esperaba”. Plantea Pisticelli: “Creo que lo que estamos viviendo son vidas paralelas, en que el sistema educativo funciona por un riel y las redes sociales van por otro. Y ambos compiten por el tiempo de atención dentro del aula”.  En definitiva, estamos hablando del mismo desencuentro y falta de relevancia que tiene la educación media para los jóvenes, ahora mediado y profundizado por las TICs.

Ines Dussel (2010:22) señala que las nuevas tecnologías “se estructuran a partir del usuario y prometen acomodarse a los gustos del cliente a partir de su empatía emocional, con horizontes de plazos cortos y renovables” y agrega “que la noción de verdad importa menos que la popularidad o la intensidad de la experiencia emocional que se propone. Prometen una gratificación inmediata, accesibilidad completa y horizontalidad en las relaciones, aún cuando sigan organizadas por jerarquías no tan visibles como las que estructuran los buscadores…”  Las redes sociales son una nítida expresión de estas características. Dussel analiza los resultados de grupos focales con docentes de tres jurisdicciones educativas argentinas, en las que se realizó una intensa aplicación de TICs. Respecto a las redes sociales varios docentes expresaron temor al descontrol y al desborde (Dussel, 2010:76).

Desde estas perspectivas la experiencia estudiada en Guayaquil muestra primero la potencialidad que tiene la red social como herramienta formativa, por su adecuación tanto a los códigos y forma de comunicación de los jóvenes, como de los empleadores.  Se la evalúa como muy efectiva para la comunicación entre los tres actores entre sí: jóvenes, equipo de formadores y empleadores.  En segundo término es demostrativa de las exigencias que tiene la gestión formativa de esta herramienta. Se requiere que los formadores tengan habilidad para manejarse en redes sociales y a la vez que sean capaces de interactuar con los códigos y modalidades de los jóvenes, sin perder los objetivos y el rol propios, sin mimetizarse con ellos. La experiencia estudiada mostró capacidad de reconfigurar el uso social de la red, desde una intencionalidad y un marco educativo. Se diferenció de la relación del grupo de pares, desarrollando la capacidad de dialogar con ella, a través de una de sus vías, que hoy aparece crecientemente utilizada.

Las TICs ¿pueden pasar de palancas a catalizadores de la educación y la inserción laboral?

Brunner (2007) y Venezky (2002) analizando el impacto de las TICs en educación usan la metáfora de que éstas pueden cumplir el papel de palancas o de catalizadoras.  La palanca aumenta la fuerza de quien la usa, en tanto el catalizador es un componente que acelera el cambio, la palanca depende de quien la usa, en tanto el catalizador genera una dinámica propia al ser agregado. El estudio de Venezky plantea que las TICs pueden actuar como una palanca para el cambio, y, en la medida en que se constituyen en una herramienta para prácticas innovadoras y en tanto genere un clima favorable a la innovación y se incorporen a la cultura del proceso educativo, su papel se vuelve catalizador de los cambios.

Agregamos que el uso de la web 1.0, en la que predominan los vínculos unidireccionales, corresponde más a la imagen de la palanca, de la herramienta que es utilizada por los formadores y que se incorpora con más facilidad a la cultura de un centro educativo. En tanto la web 2.0, pautada por vínculos multidireccionales, se corresponde más a la imagen del catalizador, por la dinámica que le imprime al proceso de cambio, que ya no se concentra en un punto, sino que involucra a todo el elemento en el que se aplica. Siguiendo con la metáfora, corre el riesgo de confundir la acción formativa, con la relación del grupo de pares. Para superarlo, en el caso estudiado se recurrió a un intenso acompañamiento del proceso de interacciones.  La red actuó como catalizadora en tanto aceleró interacciones que se daban mucho más lentamente o directamente no se daban. Y terminó modificando la cultura de la organización formadora, sin traicionar sus objetivos, por el contrario, contribuyendo a que los cumpla mejor.

Conclusiones

Las redes sociales están entre los impactos de las TICs recientes con más alcance efectivo y potencial. Pero por sus características no son una herramienta fácil de incorporar a la práctica y la cultura de la educación, especialmente en la formación profesional.  Forman más bien parte de la cultura juvenil y los docentes las observan con desconfianza. Aunque, como registra Dussel, entre los educadores más jóvenes son cada vez más comunes las incursiones que buscan incorporarlas al trabajo educativo. La experiencia demostrativa reseñada es uno de estos casos, llevado adelante por un equipo de formadoras jóvenes, que utilizaban las redes sociales en su vida particular y que espontáneamente (no estaba planificado hacerlo) las incorporaron para enfrentar desafíos que se le plantearon en su rol docente.

La experiencia estudiada del uso de las redes (Lasida, 2011) responde a la pregunta que plantea Dussel sobre como ayudar a conectar los mundos extraescolares y escolares a través de las nuevas tecnologías (2010:86).  Se utilizó la red social, recursos y códigos, para fortalecer los vínculos educativos. A la vez se mantuvo la intencionalidad, los objetivos y los criterios de una relación educativa, sin subsumirlos en los del grupo de pares. La relación entre el equipo formador y los jóvenes se retroalimentó con la establecida con los empleadores. Estos llegaron a Facebook también por cercanía en la edad y porque las redes sociales se identifican como un ámbito privilegiado para los objetivos comerciales.

Por otro lado, muestra que la incorporación de las redes sociales en los procesos formativos supone redefinir el rol de los educadores. En contraposición a lo que ocurre a nivel educativo, esta generación de un nuevo rol ya es reconocida a nivel empresarial, porque debido a este fenómeno de crecimiento exponencial, se ha creado un nuevo perfil profesional emergente, el community manager. Éste es quien se preocupa de la estrategia de interacción a utilizar en las redes sociales de un producto, marca o empresa. Actualmente ya hay varias Universidades en muchos países que brindan Diplomaturas o Postgrados apuntando a la formación de esta nueva carrera universitaria que busca manejar estratégicamente el uso de las redes sociales. En este proyecto de Ecuador, los integrantes del equipo de formación asumieron el papel de community manager, un rol de animadores virtuales, mediados por la red social. Este rol es especialmente innovador, en tanto la red social es básicamente un fenómeno informal, propio del grupo de pares. Por lo tanto incorporarla a un proceso de formación, institucionalizada, manteniendo su vitalidad, sin desvirtuar sus características de comunicación espontánea e informal, requiere la capacidad de conocer los códigos de comunicación juvenil vía TICs y ponerlos al servicio de los objetivos del proyecto.

En términos generales la experiencia, a una escala reducida, muestra que las redes sociales posibilitaron que el proyecto adecuara mejor la formación, a las necesidades de los jóvenes y de los empleadores (potenciales y efectivos). Se destaca la potencialidad y las condiciones para el uso de las redes sociales con un objetivo tanto educativo como de intermediación laboral. La enorme y acelerada penetración de las redes sociales y su apropiación por parte de los jóvenes, como vehículo privilegiado de comunicación entre pares, hacen que resulte muy prometedor el convertirlas en herramienta formativa. En términos de la estrategia de formación, se observó que contribuyen muy significativamente a la profundización de los vínculos entre todos los actores principales del proceso formativo: los jóvenes, los formadores y los empleadores. Son una herramienta que exige gran formación docente, porque se debe construir en el proceso de interacción, a diferencia de los programas informáticos dirigidos a la capacitación ocupacional, que requieren un gran desarrollo previo al curso. Aumentan la eficacia, requieren una intensa presencia y actividad de los docentes.

En síntesis, esta vertiginosa tendencia de crecimiento de las redes sociales brinda una oportunidad interesante para que la educación para jóvenes aproveche su potencial para llegar a ellos, sobre todo a los que están alejados del sistema educativo formal. Esto, puede ser un aporte en las estrategias de formación en el corto y mediano plazo generando ventajas a la hora de llegar a los jóvenes, no sólo con ofertas de formación, sino en cuanto a brindarles contenidos y monitorear su proceso formativo, mejorando las estrategias formativas, especialmente para ese sector de adolescentes y jóvenes que no estudian, ni trabajan, que hoy constituyen uno de los principales desafíos tanto de la educación media, como de la formación profesional.

 Referencias bibliográficas

Chong, A. (editor). 2011. Conexiones del desarrollo: Impacto de las nuevas tecnologías de la información., Washington: BID

Buckingham, D. 2008. Más allá de la Tecnología: aprendizaje infantil en la era de la cultura digital. Buenos Aires: Ediciones Manantial (citado por Lugo, T., 2010)

Domínguez, D., Trillo, P. 2009. Open learning based on social networks: Facebook integration in an OCW course, 2nd international on-line conference of Innovation in Training Practice, 9-10 November 2009, UNED en:

http://ocw.innova.uned.es  (bsq: 9/6/11)

Dussel, I. 2010. Aprender y enseñar en la cultura digital, documento básico. Buenos Aires: Fundación Santillana

Fundación Pfizer. 2010.  La Juventud y las Redes Sociales en Internet en:

http://www.fundacionpfizer.org/docs/pdf/Foro_Debate/INFORME_FINAL.Sociales.pdf

(bsq. 19/5/11)

Lasida, J. (Coord) 2011.  Uso de las TICs en procesos de formación e inserción  laboral de jóvenes. Entra 21, International Youh Foundation: Washington

Lugo, T. (coord.) y otros. 2007. “Las TICs: del aula a la agenda política”, ponencias del Seminario internacional “Cómo las TICs transforman las escuelas”, Buenos Aires: IIPE-UNESCO

Lugo, T.   2010. “Las políticas TICs en la educación de América Latina. Tendencias y experiencias”. 2010. En: Revista Fuentes nº 10, Universidad virtual de Quilmes, Universidad Católica Argentina, 52-68.

Prada Montoya, Rosero. 2011.  “El uso de redes sociales en el proceso de formación. La experiencia de E.dúcate”.En: Lasida, J. (Coord). Uso de las TICs en procesos de formación e inserción  laboral de jóvenes. Entra 21, International Youh Foundation: Washington

Piscitelli, A. 2011. La escuela después del monopolio cognitivo, ponencia presentada en el Seminario“ Educar en la era de los grandes buscadores” durante la reunión anual de la Red Latinoamericana de Portales Educativos (Relpe), Santiago de Chile, 27 – 29 abril.

Sarbach, A. 2010. Carbonilla, blog sobre Filosofía, TICs y aprendizajes, en: http://carbonilla.net/2010/06/22/algo-mas-que-un-curso/ (bsq 19/5/11)

Siegle,D.  2011.Facing Facebook: A Guide for Nonteens, Gifted Child Today, v34 n2 p14-19

Venezky, R. 2002. Quo Vademus? The Transformation of Schooling in a Networked World En:  http://www.oecd.org/dataoecd/48/20/2073054.pdf  (bsq: 24/5/11)

1 Desarrollado en el marco del Proyecto entra 21, (iniciativa de la International Youth Foundation y el Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo (FOMIN-BID) y fue llevado adelante en conjunto con el International Development Research Centre de Canadá,

* Javier Lasida: Licenciado en Ciencias de la Educación y Master en Ciencias Sociales. Director del Departamento de Gestión y Políticas Educativas de la Universidad Católica del Uruguay y Consultor de organismos internacionales, estatales y ONGs.  Ex Director del Programa Projoven y del Proyecto de Competencias Laborales (FOMIN-BID, Ministerio de Trabajo de Uruguay. Autor de artículos y libros sobre temas de políticas sociales, educación y formación profesional. Rosina Pérez Aguirre: Profesora de Física y Química y de Didáctica de las Ciencias mediada con TIC, Postgrado en Gestión de Centros Educativos UCU, Maestranda en Educación, UCU.

 

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