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Tendencias en foco n°14. Tendencias sobre equidad e inserción en el mercado de trabajo de los graduados de la educación terciaria no universitaria en América Latina.

Este artículo de Fanelli y Claudia Jacinto explora el grado de equidad educativa en la cobertura de la educación terciaria no universitaria en países seleccionados de América Latina y el impacto en la inserción de sus graduados en el mercado de trabajo. Para ello se utilizó la información provista por las encuestas de hogares de los países de la región de Argentina, Bolivia, Chile, El Salvador, México, Nicaragua y Perú.

Fecha de Publicación:
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Este artículo explora el grado de equidad educativa en la cobertura de la educación terciaria no universitaria en países seleccionados de América Latina y el impacto en la inserción de sus graduados en el mercado de trabajo. Para ello se utilizó la información provista por las encuestas de hogares de los países de la región de Argentina, Bolivia, Chile, El Salvador, México, Nicaragua y Perú. Los interrogantes abordados son: si el nivel terciario facilita un mayor acceso y graduación a estudios superiores que la universidad para los jóvenes de perfiles socio-educativos y económicos más bajos, y en qué medida favorece la inserción laboral de sus graduados respecto de los de nivel medio y los de nivel universitario. Estas tareas, empero, presentaron una serie de restricciones debido a las características de las fuentes de información, por lo cual debe considerarse como una primera aproximación a un tema de alta relevancia para la política pública de educación superior.

Contexto, cobertura y alcance del nivel terciario en América Latina

En las últimas décadas, la matrícula de educación superior en la mayoría de los países de América Latina ha crecido a un ritmo elevado, producto principalmente del avance en la escolarización y graduación en el nivel secundario. Como respuesta a esta demanda en ascenso, se han creado numerosas instituciones universitarias y otros tipos de instituciones de educación superior que en este documento denominaremos genéricamente nivel “terciario”. La expansión y diferenciación de los sistemas nacionales de educación superior se ha producido, básicamente, en dos dimensiones. En sentido horizontal, los sistemas no sólo están compuestos única o preferentemente por universidades públicas sino que incluyen, un número variable pero en general sig­nificativo de universidades privadas. Asimismo, dejan de estar concentrados en las ciudades capitales para difundirse a lo ancho y largo del territorio nacional. Esta diversificación horizontal de la oferta es aún mayor si tenemos presente la expansión de la educación a distancia. En sentido vertical, los sistemas se diferencian entre insti­tuciones y programas universitarios e instituciones y programas no universitarios (Dirié, 2009). Las universi­dades ofrecen principalmente programas académicos del tipo que la Clasificación Internacional Normalizada de Educación (CINE, 1997) denomina de nivel 5A y 6, mientras que las institucio­nes no universitarias ofrecen, en general, programas técnico vocacionales de nivel 5B (CINDA, 2007). Varias universidades de la región ofrecen títulos intermedios o títulos de nivel técnico superior (equivalentes al nivel 5B). De igual modo, los institutos tecnológicos otorgan títulos de licenciatura, profesionales e incluso de posgrado. Es el caso, por ejemplo, de México. El sector normalmente definido de manera residual como “educación superior no universitaria”, agrupa a las instituciones de formación docente (maestros y profesores para los niveles inicial, primario y secundario) y los institutos de formación técnica de nivel superior (técnicos y tecnólogos en las especialidades científicas, artísticas y humanísticas). Empero, el nivel “terciario” de América Latina comprende también a la amplia oferta de títulos cortos (de carácter intermedio o terminales) que se otorgan en las propias universidades. Conviven dos modelos de organización académica de la educación superior: el sistema binario, integrado por universidades e instituciones terciarias, cuyas carreras están escasamente articuladas entre sí, y el sistema de oferta integrada, donde las propias universidades brindan ambos títulos. Ambos modelos de organización coexisten dentro de un mismo sistema de educación superior (García de Fanelli y Trombetta, 1996). Respecto del acceso,  la Argentina es el país cuyos egresados de nivel secundario tienen mayor probabilidad de acceder a los estudios de nivel superior y Perú el que muestra el menor valor. Otra característica de América latina es el avance del sector privado en la educación superior. En el año 2005, tres de cada cuatro estudiantes de educación superior en Brasil o Chile asistían a instituciones de educación superior privada. En El Salvador, 65% de la matrícula de educación superior corresponde al sector privado y en igual situación se encuentra 52% en Colombia y 48% en Nicaragua. En el resto de los países de América latina, la matrícula del sector privado fluctúa entre 20% y 40% del total (PROPHE, 2009).  En particular, la oferta privada es muy importante en el nivel terciario, existiendo casos extremos como el de Chile, en el cual todas las instituciones terciarias son de carácter privado. Al igual que lo acontecido en la mayoría de los países industrializados, el ritmo de crecimiento de la matrícula de la educación terciaria en la región ha mostrado un menor dinamismo que la matrícula universitaria. De acuerdo con datos de la OECD (2008), mientras que en todos los países de la OECD la matrícula universitaria (5A) se elevó entre los años 1998 y 2006, la matrícula terciaria (5B) sólo se expandió significativamente en España, Grecia, Nueva Zelanda y Turquía. En un estudio con datos de doce países de América Latina, González Silva (2006: 189) señala que la educación superior no universitaria representaba aproximadamente 25% de la matrícula total de educación superior en 1994 y se ubicaba levemente por encima de 23% nueve años después. Según los datos examinados por nuestro estudio, el nivel terciario en la matrícula de educación superior es muy relevante en Perú y Chile, siguiéndole en importancia Argentina. Finalmente, es poca la atracción que ejercen los estudios de nivel terciario en Bolivia, México, El Salvador y Nicaragua. Según lo han establecido estudios previos, las razones del menor dinamismo de la educación terciaria en América Latina son muchas, entre ellas cabe destacar la baja articulación con las universidades  -lo cual impediría la continuación de la formación avanzada a sus egresados-, las ambigüedades en los perfiles profesionales, las debilidades institucionales del sector, las diferencias salariales entre los egresados de las instituciones universitarias y no universitarias y la falta de garantías respecto de la calidad de estas instituciones.

Sin embargo, en el contexto de la expansión educativa de la región y con mercados de trabajo donde el título de nivel medio tiende a ser un requisito mínimo para el acceso a los empleos formales, la educación terciaria representa una alternativa de importancia para aquellos que quieren seguir estudiando. En particular lo es para los que no logran acceder o sostenerse en los estudios universitarios y/o se inclinan hacia la docencia o a carreras técnicas cortas, anticipando por este medio un acceso más rápido al mercado de trabajo.

La equidad en el acceso y graduación en el nivel terciario

Se suele sostener que las carreras terciarias suelen atraer a estudiantes de origen socioeconómico de nivel más bajo que las carreras universitarias. Ello se explica, entre otros, por los siguientes factores: a) en la mayoría de los países de la región se accede a la educación universitaria a través de exámenes de admisión. Normalmente, los jóvenes de origen socioeconómico bajo, no han tenido oportunidad de asistir a escuelas secundarias de calidad, lo cual genera desigualdad en las oportunidades para acceder a la educación universitaria frente a los jóvenes de clase media y media-alta, b) las instituciones de educación terciaria están mejor distribuidas regionalmente, evitando los altos costos que supone para los jóvenes el traslado a las ciudades y finalmente c) la educación terciaria resulta atractiva por su menor duración y por su orientación vocacional o técnica. Tras la exploración de estos temas en países muy disímiles en cuanto a sus niveles de desarrollo económico, expansión educativa y mercados de trabajo, las principales conclusiones respecto a la equidad en el acceso y en la graduación en los estudios de nivel superior, según género y nivel socioeconómico pueden resumirse en tres proposiciones: 1º) acceden al nivel superior, entre 30% y 50% – variable según los países analizados – de los jóvenes que logran concluir sus estudios de nivel medio.  Además se debe tener presente que finalizar el secundario se torna más difícil para los jóvenes que habitan en zonas rurales y para las mujeres en algunos países tales como Bolivia, El Salvador y Perú; 2º) existe prácticamente una situación de igualdad de los géneros en el acceso a la educación superior, pero la cobertura según nivel socioeconómico es más equitativa en el nivel terciario que en el nivel universitario. En efecto, mientras que la mitad de los estudiantes universitarios proviene de hogares de ingresos medios-altos,  los jóvenes del terciario en igual situación son apenas 10% o 25% del total, dependiendo del país analizado. El estudiante típico del terciario constituye la primera generación de su familia que accede a la educación superior y en su mayoría trabaja al mismo tiempo que estudia. Si bien combinar trabajo y estudio es un patrón común también en el nivel universitario, adquiere mayores proporciones entre los estudiantes del terciario, y 3º) aquellos que han accedido al terciario presentan mayores probabilidades de graduarse que los que lo han hecho al nivel universitario. En la mayoría de los países estudiados, el pasaje desde el terciario al universitario es dificultoso, faltan claros puentes de uno a otro sub-sistema. Como el título terciario no está tan bien posicionado como el universitario en el mercado laboral, esa puede ser una de las razones por las que resulta poco atractivo.

La inserción laboral de los egresados del nivel terciario

En cuanto a la inserción en los mercados de trabajo, los graduados de terciaria, (que son una parte muy baja de la fuerza laboral en los respectivos países) en comparación con los del nivel secundario, muestran una mejor situación, produciéndose una mejora en los indicadores de participación, reducción de la informalidad y mayor asalarización. En casi todos los casos, este mejoramiento se produce más fuertemente a favor de las mujeres. Además, el título de nivel terciario conduce más fuertemente hacia puestos asalariados.  Y el impacto es mayor en los países con menores niveles de asalarización. Este fenómeno evidencia un mejoramiento en la condición laboral de los graduados de terciaria en estos países, ya que las mayores oportunidades de tener un empleo asalariado se vinculan con la disminución del trabajo por cuenta propia, que en general es más un refugio que una elección (Tokman, 2003).  La participación en el sector informal también se reduce entre los que poseen el nivel terciario respecto a los que sólo detentan el secundario en casi todos los países examinados. De este modo, tanto respecto a la participación en el mercado de trabajo como respecto a la calidad del empleo, el acceso a la credencial de nivel terciario mejora las oportunidades laborales respecto a solo haber terminado el secundario. En la comparación con el nivel universitario, existen mayores variaciones entre los países, pero es éste último el que suele presentar mejores situaciones, sobre todo en los países de mayor desarrollo dentro de este grupo. Las limitaciones de los datos no permiten profundizar acerca de las dos grandes categorías que implican generalmente los estudios terciarios no universitarios: los docentes y los técnicos terciarios. Sin duda, son necesarias investigaciones a futuro, utilizando otras fuentes de información y estudios específicos en mayor profundidad para poder ahondar  en los hallazgos provisorios de este estudio.

Los datos obtenidos permiten concluir que  sería recomendable que la política pública de educación superior se orientara a fortalecer la equidad en el nivel terciario en sus múltiples dimensiones. No solo impulsando mayor acceso y graduación a través de distinto tipo de incentivos (de hecho existen en la región varios países que desarrollan programas de becas para incentivar el acceso al nivel terciario), sino también mejorando la calidad y la pertinencia de los estudios en este nivel. También es crítico que en el marco de la conformación de sistemas de educación para toda la vida se facilite claramente su articulación con el nivel universitario, tal como ocurre en algunos países industrializados. Por otra parte, la pertinencia de la oferta está asociada a la medida y la forma en que las carreras terciarias se vinculan con los requerimientos del mercado de trabajo, en especial en lo que respecta a los estudios técnicos. Por lo tanto, deben fortalecerse estos vínculos tanto desde la planificación de la oferta como desde la participación de los actores relevantes en la organización de acciones de vinculación de los estudiantes y graduados con las empresas. Estos fortalecimientos probablemente permitirían aumentar la valoración social de estos títulos,  favorecer el acceso y graduación en el nivel y mejorar la  inserción de los graduados.

Bibliografía 

CINDA. 2007. Educación superior en Iberoamérica. Informe 2007. Disponible en: www.cinda.cl [Consulta abril 2009].

DIRIÉ, C. 2009. La educación superior no universitaria en países seleccionados de América Latina,  IIPE, Buenos Aires, mimeo.

GARCÍA DE FANELLI, A. y A. TROMBETTA. 1996. Diferenciación institucional y reformas curriculares en los sistemas de educación superior, Buenos Aires, Serie Estudios y Propuestas del Ministerio de Cultura y Educación.

GARCÍA DE FANELLI,  A. y C. JACINTO. 2010. “Equidad y educación superior en América Latina: el papel de las carreras terciarias y universitarias” en Revista Iberoamericana de Educación Superior (RIES), Vol. 1, Núm. 1, Universia, México, IISUE-UNAM,, pp. 58-75

GONZÁLEZ SILVA, H. 2006. “Instituciones de educación superior no universitaria”, en IESALC-UNESCO, Informe sobre la educación superior en América Latina y el Caribe. 2000-2005. La metamorfosis de la educación superior,  Caracas, IESALC-UNESCO pp.183-193.

OECD. 2008. Education at a Glance, Paris, OECD. Disponible en: http://stats.oecd.org [Consulta 28 de julio de 2009].

PROPHE (Program for Research on Private Higher Education) International Data Base. Información disponible en: http://www.albany.edu/dept/eaps/prophe/data/international.html [Consulta mayo 2009]

TOKMAN, Víctor. 2003. “De la informalidad a la modernidad”, Boletín Técnico Interamericano de Formación Profesional nº 155, Montevideo, Cinterfor, pp. 9-31

1 Este artículo constituye una versión sintética de la publicación del mismo título a publicar por IIPE-UNESCO. También se han publicado resultados parciales en la Revista Iberoamericana de Educación Superior (citada en la bibliografía). Ana Maria Fanelli es Investigadora de CONICET y Directora e Investigadora del CEDES y Claudia Jacinto es coordinadora de redEtis IIPE-UNESCO, investigadora del CONICET-IDES.

 2 Este documento fue realizado sobre la base de procesamientos especiales  del Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL) del Instituto Internacional de Planeamiento Educativo-sede Buenos Aires y de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). Agradecemos a Néstor López, su coordinador  y a Vanesa d’Alessandre por el invalorable apoyo recibido. Andrea Federico fue asistente principal en la tarea de preparación y análisis preliminar de cuadros.

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