Tendencias

Tendencias en Foco nº20. Aproximaciones a un estado del conocimiento sobre formación para el trabajo en cinco países latinoamericanos

Este número, a cargo de Claudia Jacinto , ofrece el resultado de un relevamiento que consideró estudios y producciones académicas, sobre las tendencias en políticas y programas de educación técnica, formación profesional y capacitación laboral en 5 países latinoamericanos (Colombia, Chile, México, Brasil y Uruguay).

Fecha de Publicación:
mtaphotos

Introducción

Este artículo presenta y reflexiona sobre algunas de las principales tendencias en la producción de conocimientos sobre el desarrollo de políticas y programas de educación técnica, formación profesional y capacitación laboral (en particular de jóvenes) en América Latina. Se basa en un trabajo producido por RedEtis, en alianza con la red Norrag y parte de relevamientos efectuados en cinco países de la región: Colombia, Chile, México, Brasil y Uruguay .
Se propone describir brevemente algunas características generales de los estudios, para después clasificarlos en diferentes tipos según contextos institucionales, propósitos, interrogantes y enfoques. El foco está puesto sobre las evaluaciones y las investigaciones académicas, para discutir distancias y acercamientos en sus abordajes y en sus aportaciones al conocimiento, en particular para la planificación y la toma de decisiones.

Breve descripción general de los trabajos

Los estudios relevados fueron desarrollados en diversos contextos institucionales. Especial peso ocupan las evaluaciones de políticas publicas y/o de programas de cooperación internacional; estudios realizados por organismos internacionales (UNESCO, Cinterfor, CEPAL, etc.) basados muchas veces en estadísticas de encuestas de hogares y relevamientos educativos. Se visualiza también fuerte presencia de los propios organismos públicos que desarrollan las políticas/programas (SENA, Ministerios de Trabajo, Ministerios de Educación). En menor medida, se encontraron trabajos de investigadores que actúan con apoyo del sistema nacional de investigaciones académicas y/o universidades y de consultores/investigadores que actúan sub-contratados por organismos del Estado para evaluaciones.
El tipo de estudios donde se observan más producciones vinculadas a las políticas y/o programas (o que tienen entre sus propósitos contribuir a ellas), es la evaluación de acciones de formación/capacitación laboral. Sobre todo se enfatizan dos temáticas: programas de inserción laboral de jóvenes y otros grupos específicos, y más recientemente, experiencias iniciales de instalación de sistemas nacionales de competencias. Estas evaluaciones han sido principalmente promovidas por el financiamiento internacional, al menos en las primeras etapas de los programas. Las más frecuentes, son aquellas que se enfocan hacia la eficiencia externa, midiendo a través de seguimientos de egresados, el impacto sobre el empleo y la empleabilidad de los jóvenes. Estudios más sofisticados metodológicamente adoptan modelos cuasi-experimentales y técnicas econométricas, comparando los resultados entre el grupo capacitado y el de control. Este último tipo de trabajos se destacan principalmente en Chile y Colombia.
Las evaluaciones tienen pesos diferentes entre los países examinados. En mayor medida en Chile, y también en Colombia, aparecen como un mecanismo de gestión de las políticas públicas, instalado y financiado por el Estado. En los otros países, se encuentran evaluaciones más aisladamente o se realizan sostenidamente solo en Institutos Nacionales de Capacitación, como el SENA o el sistema S.
En el terreno de las investigaciones académicas sobre temáticas sociales y educativas, los estudios sistemáticos que vinculan a los jóvenes con la educación y la formación para el trabajo, ocupan un lugar muy limitado. Podría sostenerse como hipótesis que, al quedar en un terreno de intersección entre disciplinas, estos temas de investigación no parecen de los más convocantes en términos de intereses individuales y grupales de los investigadores, recursos y/o constitución de colectivos de intercambio académico. Cabría preguntarse las razones socio-históricas, contextuales e institucionales que llevan a una relevancia relativa de este campo de investigación. En principio, la investigación académica, tiene finalidades mucho más amplias en la generación de conocimiento reflexivo y de pensamiento crítico que la contribución al conocimiento sobre las políticas. Esto es evidente y comúnmente consensuado. Pero puestos ante el desarrollo de las políticas sobre formación para el trabajo que se desenvuelven tanto en niveles macro-políticos como institucionales, cabe el interrogante acerca de por qué se promueven escasamente estudios sobre ellas. El interrogante lleva sin duda a complejas reflexiones sobre aspectos tanto de financiamiento como socio-políticos sobre las políticas universitarias y de investigación en cada país y sus relaciones con otros organismos del Estado, cuestión que excede largamente este artículo.
La producción académica suele orientarse hacia reflexiones más críticas, especialmente discutiendo concepciones de los modelos de las políticas o programas, desde perspectivas macro-sociales, institucionales o interpretativistas. Esto no implica unanimidad obviamente: también en el terreno de la investigación académica, se observan posicionamientos políticos que abarcan un amplio espectro. Valgan como ejemplo, algunos trabajos interesantes provenientes de México, que examinan críticamente el sistema de competencias laborales de ese país (Otero, en prensa). Desde el punto de vista teórico-conceptual, una parte de los trabajos, acepta la conveniencia del modelo, pero cuestiona su implementación y plantea la necesidad de reconocer las conflictividades del proceso y la historia de la formación para el trabajo en el país; en cambio, otros trabajos cuestionan las limitaciones conceptuales y metodológicas del modelo, especialmente cuando se aplica a la educación secundaria y terciaria, y abogan por enfoques de los saberes más amplios e integrales (de Ibarrola, 2010).
Cabe agregar que mas allá de los estudios que abordan un programa, una política o un sistema, unos pocos trabajos se focalizan en la comparación de varios casos nacionales (autores como Gallart, de Ibarrola, Weller, Jacinto, Briasco, Weinberg, Vera, Vargas, se incluyen dentro de esta categoría). En general, son financiados por la cooperación internacional, muchas veces organismos internacionales y/o la cooperación bilateral. Mas allá de sus muchas diferencias en alcances y focos, estos trabajos suelen compartir que se proponen una descripción analítica que trata de observar tendencias regionales, o examinan el país como un todo, o en un nivel educativo particular; usan datos secundarios, tales como encuestas de hogares, y en algunos casos, incluyen una metodología de estudios de caso institucionales; y concluyen acerca de los desafíos y las limitaciones de las políticas. En lo que sigue, el artículo se dirigirá especialmente a reflexionar sobre dos tipos contrapuestos de trabajos, las evaluaciones y las investigaciones académicas, no profundizando en este tercer tipo.

Contextos institucionales y enfoques en las evaluaciones.

Discusiones técnicas y debates acerca de su naturaleza política atraviesan las evaluaciones.
En términos teóricos, las evaluaciones suelen asentarse en la teoría del capital humano y dan por presupuesto que la inversión educativa y formativa mejorará las perspectivas de inserción laboral de los jóvenes, es decir, tendrá un valor en el mercado de trabajo. Estos trabajos se apoyan explícita (como el trabajo del SENCE y Geo Consultores 2008, de Chile) o implícitamente, en los modelos desarrollados hace ya varias décadas, esencialmente por Schultz y Becker y desarrollos posteriores, y examinan cómo las diferencias por sexo, edad, nivel educativo y grado de formación, influyen en el capital humano y por consiguiente, en la productividad de los trabajadores. En general, los estudios con estos enfoques, plantean el desempeño laboral de los egresados como la principal manera de medir los resultados de los programas de formación técnica y profesional. Las dimensiones incluidas para medir el desempeño abarcan los ingresos, pero también la calidad de los empleos, sus niveles de calificación y la relación entre empleos y estudios realizados.
Tres tipos de estudios detectados pueden ser incluidos genéricamente dentro de lo que puede considerarse evaluaciones.
Un primer tipo ha estado fuertemente asociado, como se ha mencionado, a los programas de capacitación laboral, constituyendo un requisito en los programas financiados por la cooperación internacional desde hace más de dos décadas. Desde el punto de vista técnico, se han promovido las metodologías cuasi-experimentales para observar la inserción laboral post-programa de los jóvenes. El acento puesto en producir resultados confiables y verificables de estas metodologías, no ha estado sin embargo, exento de debates. Entre las limitaciones cuestionadas, se pueden señalar sus sesgos, el hecho de que dejan de lado otras incidencias de la formación, y que no incluyen las perspectivas subjetivas individuales y colectivas.
Dos cuestiones resaltan en el corpus de evaluaciones recientes en este primer tipo: 1) miradas más amplias sobre los focos de incidencia de los programas y 2) análisis más complejos de los alcances y efectos del conjunto de una política pública.

  1. Por ejemplo, en Colombia (Millenaar y Paz, en prensa), uno de los países estudiados donde más se ha extendido la “cultura de la evaluación”, también se han detectado estudios que analizan los efectos de los programas de formación en aspectos más amplios, como en el acercamiento al trabajo, capacidad de emprendimiento, capacidad de gestión y promoción de la asociatividad (Fedesarrollo, 2010). Asimismo, otros estudios analizan los efectos en las instituciones involucradas en algunos programas, como son las empresas y las entidades capacitadoras en el caso de Jóvenes en Acción (IFS, SEI, Econometría, 2007). Ampliando el enfoque, un estudio detectado ha evaluado los efectos de todas las acciones del SENA en la generación del capital social de los beneficiarios, es decir, apunta hacia las externalidades muchas veces no consideradas (Sarmiento y otros, 2007).
  2. Algunas evaluaciones (pocas) enfocan más bien la eficiencia interna, examinando la relación entre objetivos, metas e implementación. Evalúan programas amplios, con muchos componentes articulados en torno a una política pública. Siguiendo en términos generales la herramienta del marco lógico, analizan cada componente midiendo alcances y resultados, y apuntan obstáculos vinculados a la implementación y/o al contexto. Varios ejemplos ilustran este tipo de trabajo, que han contribuido con datos y reflexiones críticas a la posible re-formulación de políticas públicas. Por ejemplo, una evaluación del BID sobre el sistema de la franquicia tributaria en Chile (principal instrumento de las políticas de capacitación en ese país), plantea que la misma presenta falencias tales como que no llega a las empresas de menor tamaño; es insuficiente para activar la demanda y la oferta de capacitación; no atiende a casos particulares, tanto productivos como regionales; y la capacitación apunta en su mayoría a competencias blandas y no articula con políticas de largo plazo. Por otro lado, la intervención estatal no ha contribuido a que se genere una oferta de capacitación de calidad, ni tampoco se encuentran alineadas la capacitación laboral y la formación técnica de nivel superior (Rucci, 2010) .

Un segundo grupo de estudios, que en rigor no pueden clasificarse en todos los casos como evaluaciones, están constituidos por los estudios de seguimiento de egresados (sin grupos de comparación) de larga data en la región, en general más bien vinculados a la educación técnica. El corpus reunido pone de manifiesto que los seguimientos se han ampliado como herramienta de gestión dentro de las políticas educativas, sobre todo en la educación técnica secundaria y en ocasiones, también la terciaria técnica. Aparecen en algunos casos, como parte de un modelo de evaluación institucional más amplio, vinculado a la certificación institucional (certificaciones que si bien debatidas, son cada vez mas aceptadas). En otros casos, más bien se han planteado como una herramienta de conocimiento para la retro-alimentación del sistema, al mismo tiempo que constituye un elemento de legitimación. En este último sentido, la cada vez mas frecuente implementación de seguimientos de egresados, no parece ajena a que los datos provenientes de otras fuentes empezaron a señalar mayor demanda de técnicos industriales, después de la crisis de principios de los años dos mil. Los seguimientos de egresados recientes confirmaron estas tendencias.
Un tercer grupo de evaluaciones (que, aunque escasas y de acotado alcance vale la pena mencionar) proponen estrategias alternativas de evaluación, partiendo del cuestionamiento al modelo de insumo-producto y a las propias miradas sobre el mercado de empleo juvenil. De este modo, amplían la mirada sobre el impacto individual, considerando también el nivel comunitario, e incluyen aspectos subjetivos y colectivos de los procesos de inserción tanto en el sector formal como informal, tanto en áreas urbanas como rurales. En estos trabajos, suele aparecer la participación de los propios jóvenes en procesos evaluativos de investigación-acción. Estos trabajos suelen estar vinculados a ONGs y/o a una parte de la cooperación bilateral.
El uso de evaluaciones como herramienta de legitimación pone de manifiesto su naturaleza política. Un ejemplo interesante a lo largo de la década, lo constituye la mirada conjunta de varias evaluaciones vinculadas al SENA de Colombia. Desde mediados de los 2000, se produjo un cambio en el enfoque en las políticas de educación técnica y profesional y en particular, en torno al rol de la institución nacional, el SENA. En este contexto, se dio un interesante debate acerca de sus impactos y las razones por las que los estudios sobre las acciones del SENA presentaban con anterioridad resultados dispares (Millenaar y Paz, en prensa). En efecto, estudios sobre el impacto de las acciones del SENA con datos de los años noventa pero publicados a inicios de los dos mil, no reconocían impacto significativo a sus acciones de capacitación (por ejemplo, Núñez y Medina, 2005). Estudios posteriores evidencian resultados positivos a partir de contrastar la inserción laboral de los egresados del SENA con grupos de control. Entre el primer grupo de evaluaciones y el segundo, media un fuerte impulso provisto al SENA dentro de las políticas nacionales de formación para el trabajo en los últimos años.
Discutidas por sus limitaciones técnicas, por su alcance, por sus abordajes teóricos, y resistidas por sus posibles “consecuencias”, las evaluaciones se han ido instalando como una herramienta de accountability, de gestión sumativa y/o de control de la gestión. Obviamente, cuestionadas y al mismo tiempo justificadas por su carácter de legitimación, la pregunta que cabe hacerse en este rápido recorrido, es cuánto han contribuido al conocimiento en un sentido más complejo de las políticas y programas de formación para el trabajo. Resulta un interrogante difícil de contestar sin considerar los contextos políticos e institucionales en que se asentaron las evaluaciones, y sus procesos. Sin embargo, analizando el corpus reunido, puede sostenerse que en la medida en que recogen con rigurosidad metodológica datos sobre los resultados e impactos de las acciones teniendo en cuenta el contexto socio-económico; que indagan sobre relación entre objetivos/productos y sobre el desarrollo de componentes y cómo se vincula con los resultados; que logran identificar alcances y obstáculos en los modelos e implementación de políticas y programas teniendo en cuenta la complejidad de diferentes factores, han contribuido efectivamente a la construcción del conocimiento, y aportan datos y reflexiones para la toma de decisiones en política pública. Todo esto, reconociendo que nunca ninguna evaluación es neutra y que los modelos de evaluación dominantes tienen fortalezas, pero también debilidades y limitaciones. Y que el uso de los resultados de las evaluaciones es un campo de nuevas complejidades y conflictividades.

 

Las investigaciones académicas: nuevos abordajes en las articulaciones entre lo macro-social, lo institucional y lo subjetivo

Los estudios sobre educación y trabajo que relacionan los títulos obtenidos con la inserción ocupacional, tienen una larga tradición en la producción académica latinoamericana. Muchos trabajos se referencian teóricamente en los abordajes precursores de Bourdieu y Passeron para examinar las desigualdades sociales, y cómo operan el débil capital cultural, que limita los conocimientos acerca de las reglas del juego en el mercado de trabajo, y el escaso capital social, configurando trayectorias biográficas desiguales y más afectadas por la devaluación de credenciales educativas y las crisis de los mercados de trabajo.
Siguiendo con esta tradición, las investigaciones académicas examinadas suelen cuestionar la linealidad de la adecuación entre niveles educativos, oferta formativa y la trama de la inserción laboral, poniendo en discusión la teoría del capital humano. La segmentación de los mercados de trabajo y los procesos de devaluación de credenciales educativas aparecen como grandes escenarios de los límites de la capacidad de la educación y la capacitación para influir en las transiciones laborales de los jóvenes. Sumado a ello, el mundo del trabajo y el mundo de las instituciones educativas responden a lógicas distintas .
Por un lado, los trabajos reconocen fuertemente el lugar de los aspectos estructurales en la construcción de oportunidades educativas y laborales. Así como en épocas de crisis los jóvenes son los que resultan más afectados, en trabajos recientes el mejoramiento (relativo) de la inserción laboral de los jóvenes aparece relacionada a la reactivación productiva que caracterizó un largo periodo de la década en la región.
Pero por otro lado, interesa destacar el nuevo énfasis que han tenido en los últimos años otros tres niveles de análisis en las transiciones laborales de los jóvenes: a) las tramas locales y/o sectoriales concretas; b) las instituciones como el lugar donde se “construye” la implementación de los programas y/o políticas, y c) las lógicas de acción de los sujetos. Algunos ejemplos pueden ilustrar estos focos de investigación. En todas estas líneas, las voces de los distintos actores implicados en la acción social, son relevadas.
Con respecto al entramado local, un trabajo académico relevante detectado en México se propuso comprender la trama educación-trabajo en el marco del tipo de desarrollo local. En efecto, las relaciones entre la educación y el trabajo se ubican temporal-espacialmente y estas coordenadas resultan sustantivas en el estudio (de Ibarrola, 2002). Entre sus muchos hallazgos, se cuestiona que mayor expansión de la educación conlleve al mejoramiento de las condiciones laborales y de los ingresos. En efecto, el caso muestra que las características tradicionales y artesanales del sector estudiado (y las razones estructurales para la permanencia de patrones tradicionales de producción) inciden más que la extensión escolar básica o la formación para el trabajo en las posiciones, jerarquías e ingresos de los y las jóvenes trabajadores del calzado.
Un grupo más numeroso de trabajos académicos adopta el enfoque de los estudios de caso institucionales, para estudiar la implementación de programas de formación diseñados por afuera de la institución. Los estudios institucionales ya tenían variados antecedentes en décadas anteriores, y en trabajos recogidos en la década actual, se observa que aportaron especialmente a entender las lógicas conflictuales en las que los actores involucrados “construyen” la acción. Se trata de trabajos que han estudiado las políticas y/o programas no desde un modelo evaluativo, para estudiar su solo efectividad como si fuera una “caja negra” sino para comprender “la construcción social” (cabe la referencia a un trabajo realizado en Argentina por Gallart (2006).
Otra parte de los estudios en esta misma categoría, propone un abordaje de investigación aplicada (una suerte de modelo evaluativo alternativo a los que se han comentado en el apartado anterior), planteando que una determinada política o programa es “construido” por la interacción conflictiva entre el modelo, y las instituciones y los actores sociales que lo desarrollan. Se evidencia una tensión permanente entre la naturaleza técnica de la implementación de la política o programa, y las condiciones socio-políticas y culturales en que se desarrolla. Por ejemplo, dos investigaciones abordan el caso del programa Projoven en Uruguay (Otero, en prensa). Se estudia el modelo de intervención, y cómo diferente tipo de centros de capacitación “redefinen” el modelo a partir de las lógicas institucionales (Albada, 2008; Jacinto, 2009). El primer trabajo se centra en la dinámica de redes y tramas de interacción empresariales y sindicales, organizaciones públicas no estatales y agencias gubernamentales, es decir los actores intervinientes, durante el período 1996 – 2007. Destaca como un eje vertebrador del programa: que su institucionalidad reposa en un organismo tripartito, con independencia presupuestaria del ámbito estatal. El segundo estudio se interroga por la continuidad del Projoven (década y media). Examinando cambios de contexto socio-económico y político, y estrategias de los actores sociales involucrados, concluye que su permanencia ha estado vinculada a que ha sido el único dispositivo que -en su etapa de consolidación- ofrecía capacitaciones laborales cortas con resultados de inserción laboral positivos, aún en periodos de alta desocupación. Ello le dio legitimidad a la luz del ente tripartito (empresas, sindicatos, estado) que lo financia y ha apoyado su continuidad a lo largo de gobiernos de diferentes partidos políticos. La permanencia del programa favoreció que las instituciones formativas lo incluyeran dentro de sus estrategias de intervención continuas, aunque las relaciones entre la unidad de gestión general del programa y las entidades fueron igualmente de lógicas en tensión.
Otro ejemplo son dos estudios en Colombia que, a partir de entrevistas a docentes y de otras fuentes primarias, examina el programa de articulación entre el SENA y las escuelas secundarias académicas (Gómez Campos et al., 2009b, Celis Giraldo y Díaz Ríos, 2010). Los trabajos describen el proceso de articulación y señalan que para ello se requiere la adaptación por parte de las escuelas a los programas del SENA (incluso adaptando su Proyecto institucional). De acuerdo a los datos recogidos por las investigaciones, la articulación no parte de las propias necesidades de las escuelas, sino que el impulso proviene del organismo que ha procurado aumentar su matrícula incorporando a estudiantes de nivel medio (los alumnos de escuela media son contabilizados como estudiantes del SENA). La articulación se da de un modo “vertical”, y los docentes manifiestan escasa motivación de los docentes para capacitarse, ya que no perciben remuneración ni mayor puntaje por esa tarea “extra”.
Finalmente, otro grupo de aportaciones innovadoras las ubicamos en el campo de los estudios de subjetividades. El papel de los sujetos, los sentidos subjetivos de la acción y/o de la comprensión de la experiencia han eclosionado como temáticas propias de la pos-modernidad. Interrogantes acerca de cómo los jóvenes construyen sus propias trayectorias formativas y laborales en el marco de los condicionantes sociales y biográficos, y cuanto debe esto tenerse en cuenta para comprender sus estrategias, han dado nuevos insumos a la comprensión de las relaciones entre educación y trabajo. Los estudios de trayectorias biográficas, escolares y laborales son instrumentos privilegiados para examinar las experiencias de los sujetos en el contexto tanto, macro-estructural como institucional, en el que se desarrollan, y permiten brindar evidencia para la formulación de lo que se ha dado en llamar “políticas de subjetividad”. Entre los ejemplos de este tipo de trabajo cabe señalar los trabajos de Sepúlveda (2007) en Chile, Guerra (2009) en México, y en alguna medida, Marrero (2006) en Uruguay.
Vinculados a este último tipo de estudios, pero preocupados mas bien los “sentidos” de la acción, se ubican otra serie de trabajos. Reivindican un concepto amplio de “trabajo” y específicamente el terreno de la formación para el trabajo por fuera de la educación técnica y formación profesional tradicional e institucionalizada. Se ubican en el campo del reconocimiento de las diversidades y se preocupan generalmente por la formación para el trabajo orientada hacia aquellos ocupados en los sectores informales, refiriéndose mayormente al medio rural, donde el trabajo de las organizaciones no gubernamentales ha sido muy intenso. Esta perspectiva contrapone los habituales interrogantes sobre la empleabilidad, la inserción laboral estable o precaria, la efectividad de las estrategias, los logros y limitaciones de los programas, con la pregunta acerca del sentido del trabajo, acerca de las nuevas vinculaciones entre participación significativa, educación y trabajo, entre cultura escrita y trabajo, entre sujetos, colectivo social y trabajo (Messina, Pieck y Castañeda, 2008). Señalan que lejos de las demandas del mercado de trabajo formal, “en el terreno del trabajo informal, los aprendizajes requeridos están en estrecha relación con la vida cotidiana. En el marco del sector informal de la economía, la formación para el trabajo hace más a las actividades productivas de las personas, a sus estrategias de sobrevivencia, y a sus capacidades de reinventar la vida, dando lugar a trabajos nuevos, cambiantes, aparentemente frágiles y al mismo tiempo que soportan el paso del tiempo” (Pág. 21). Esta perspectiva recoge la vieja tradición latinoamericana de “educación popular” planteando la necesidad de la significatividad de los aprendizajes para los sujetos. Investigaciones en esta línea dan fuerte peso a la voz de los propios sujetos, sus historias biográficas y experiencias colectivas.

 

Comentarios finales

Sin duda, la gran mayoría de trabajos examinados contienen hallazgos y reflexiones que suman un conocimiento sobre las temáticas que abordan. Algunos han sido señalados en este artículo. Sin embargo, se observa también débiles sistematicidad, y continuidad de los estudios, escasez de la investigación académica, falta y/o inaccesibilidad de datos secundarios claves, y limitaciones teórico-metodológicas tanto en las evaluaciones como en la investigación académica, entre otros problemas. Ello habilita a concluir que todavía deben promoverse visiones y acciones de mucha mayor envergadura en la producción de conocimientos y en los puentes entre políticas e investigación para contribuir tanto a la retro-alimentación y evaluación sumativa de las políticas como a la reflexión crítica para conocer y comprender mas cabalmente los impactos de las políticas/programas sobre los procesos de inserción laboral de jóvenes.

1 Los resultados comparativos de los estudios están contenidos en: State of art about research oriented to Skills Development of Youth in Latin America in the last decade (Jacinto, 2011). El relevamiento abarcó más de 80 trabajos producidos entre 2004 y 2010, por lo tanto, las reflexiones deben acotarse al corpus examinado. Se incluyeron tanto investigaciones académicas como documentos productos de consultorías y evaluaciones y estudios basados en datos secundarios (estadísticos u otras investigaciones). Verónica Millenaar y Gabriel Paz fueron responsables de los resúmenes e informes nacionales de Colombia, Chile y Brasil y Analía Otero de México y Uruguay. Alejandra D’Angelo y Paula Ottolenghi realizaron otros resúmenes nacionales y/o regionales, y la primera redactó una síntesis de hallazgos de seguimientos de egresados. En este artículo se mencionan también algunos trabajos de Argentina. El proyecto formó parte de un estudio mayor realizado por Norrag en varios países de África (Azoh, Weyer y Carton, 2011).

2 Otro ejemplo son las evaluaciones provenientes tanto de organismos públicos como de bancos multilaterales de financiamiento sobre la implementación de políticas sobre conformación de un sistema nacional de competencias laborales, en Chile y México, que sin cuestionar el modelo, efectuaron múltiples cuestionamientos (con peso diferente en los dos países) y recomendaciones a las siguientes etapas de estas políticas.

3 Al respecto, los trabajos de principios de la década del noventa de María de Ibarrola y María Antonia Gallart han sido pioneras en estos abordajes.

4 Informe Uruguay

5 Informe Colombia

Referencias bibliográficas

Aldaba, J. A. 2008. Con la mirada en lo público: una aproximación desde las redes de la política al Programa Projoven. Montevideo: Universidad de la Republica de Uruguay.

Azoh, F., Weyer, F. & Carton, M. 2011. Promouvoir des connaissances, compétences et qualifications critiques pour le développement durable de l’Afrique: comment édifier/concevoir une réponse efficace des systèmes d’éducation et de formation?. Tunez : ADEA.

Celis Giraldo, J. y Díaz Ríos, C. 2010. “Los efectos no deseados de la formación para el trabajo en la educación media de los jóvenes de sectores populares en Colombia”. En Revista Educación Y Educadores 13(2), Ediciones Universidad De La Sabana, p.199-216

de Ibarrola, M. (Coord.). 2002. Desarrollo local y formación: hacia una mirada integral de la formación de los jóvenes para el trabajo. Montevideo: Cinterfor.

de Ibarrola, M. 2010. “Dilemas de una nueva prioridad a la educación técnico profesional. Un debate necesario”. En: La educ@ción digital magazine 144, Educational Portal of the Americas – Department of Human Development, Education and Culture. OEA-OAS.

Fedesarrollo. 2010. Evaluación sobre el impacto de los programas de formación de técnicos y tecnólogos y formación especializada del recurso humano vinculado a las empresas del Servicio Nacional de Aprendizaje- SENA. Bogotá: Fedesarrollo.

Gallart, M. A. 2006. La escuela técnica industrial en Argentina: ¿un modelo para armar?. Montevideo: CINTERFOR/OIT.

Gómez Campos, V.; Díaz Ríos, C. y Celis Giraldo, J. 2009. “¿Educación media o articulación con el SENA? Un análisis crítico al programa de articulación en Bogotá”. En: El puente está quebrado: aportes a la reconstrucción de la educación media en Colombia, (pp.55-82). Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Ciencias Humanas

Guerra Ramírez, M. I. 2009. Trayectorias formativas y laborales de los jóvenes de sectores populares. Un abordaje biográfico. México: ANUIES.

IFS. SEI. Econometría. 2007. Consultoría para la Evaluación de Impacto del Subprograma Jóvenes en Acción. Informe Final Revisado, Bogotá: Dirección Nacional de Planeamiento

Jacinto, C. 2009. “Un dispositif d’insertion des jeunes: contextes et acteurs dans les nouvelles stratégies d’action publique. Le cas du programme ‘Pro-jeunes’ en Uruguay ”. En : Revue Formation et Emploi, pp. 41-55, CEREQ, La documentation Française.

Jacinto, 2011 (en prensa).State of art about research oriented to Skills Development of Youth in Latin America in the last decade. Buenos Aires: IIPE-UNESCO – IDES, redEtis

Marrero, A. 2006. El Bachillerato en Uruguay. Evaluaciones y expectativas desde la perspectiva de estudiantes, docentes, la universidad y el mundo del Trabajo. Tesis Doctoral. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación y de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, Uruguay.

Medina, C. y Nuñez, J. 2005. The impact of public and private job training in Colombia. Research Network Working Paper # R-484, Washington: BID.

Messina, G.; Pieck, E y Castañeda, E. 2008. Educación y trabajo. Lecciones desde la práctica innovadora en América Latina. Santiago: OREALC/UNESCO.

Millenaar, V. y Paz, G. 2011. (en prensa). Relevamiento de estudios sobre educación, formación profesional y desarrollo de competencias de jóvenes en América Latina. El caso de Chile. Buenos Aires: IIPE-UNESCO – IDES, redEtis

Otero, Analía. 2011. (en prensa). Relevamiento de estudios sobre educación, formación profesional y desarrollo de competencias de jóvenes en América Latina. El caso de México. Buenos Aires: IIPE-UNESCO – IDES, redEtis

Rucci, G. 2010. Chile: capacitación en el sistema de capacitación continua basado en competencias laborales. Avances, desafíos y recomendaciones de políticas. Chile: Banco Interamericano de Desarrollo, Unidad de Mercados Laborales.

Sarmiento, A. et.al. 2007. Evaluación del impacto del Sena en el capital social , Colombia: PNDH/SENA

SENCE. Geo Consultores. 2008. Evaluación de Impacto Programa Nacional de Becas. Ejecución 2005. Santiago: Unidad de Estudio y Desarrollo Institucional del SENCE, Ministerio de Trabajo y Previsión Social

Sepúlveda, L. 2007. “Incertidumbre y Trayectorias Complejas: un estudio sobre expectativas y estrategias laborales de jóvenes y adultos jóvenes en Chile”. En Weller, J. (ed), Los jóvenes y el empleo en América Latina. Desafíos y perspectivas ante el nuevo escenario laboral, (pp 1-30). Colombia: Mayol Ediciones.CEPAL

Deje una Respuesta.