Editorial

Editorial. Pobreza, género y generaciones

enero 2017

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Como señalamos en el editorial anterior de RedEtis, el año en curso puede ser un punto de partida para la construcción de un mundo liberado de los estigmas de la pobreza y la desigualdad en todas sus manifestaciones. La puesta en marcha del programa de trabajo de los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) es lo que abre el camino a esa esperanza. Esa esperanza, sin embargo, no se concretará de manera milagrosa, sino que requerirá de la acción convergente de organismos internacionales, estados nacionales y sociedades civiles alertas para recorrer ese camino.

La producción y difusión de conocimiento sobre las condiciones de injusticia y privación y la búsqueda de alternativas de políticas e intervenciones sociales son elementos clave en esa dirección. Para brindar un insumo de conocimiento que nos permita conocer y calibrar la importancia de este desafío, estamos publicando en esta oportunidad en la sección Tendencias en Foco un artículo elaborado por un equipo de sociólogos uruguayos sobre los desafíos que la región atraviesa en términos de la atención a los problemas de género y generación. Como lo hacen los ODS en su planteo, este texto analiza de manera holística e integrada las condiciones de vida en la región y la importancia que tienen en su determinación la secuencia de hechos que incluyen la pobreza, el impacto desigual sobre género y generaciones, los comportamientos demográficos de la sociedad, el acceso a los sistemas educativos y las decisiones y oportunidades de ingreso al mundo del trabajo, especialmente de las mujeres, así como las políticas públicas recientemente implementadas para la atención de estos problemas. Es decir, es un trabajo enfocado en la perspectiva del ciclo de vida y sus interacciones con otros órdenes institucionales en el marco de la interconexión de los procesos que tienen lugar en los hogares y en la sociedad.
Este enfoque es el que promueve RedEtis, en el sentido en que cualquier observador puede registrar que el viejo modelo de transición educación-escuela-trabajo-formación de familia no responde a la realidad actual de los jóvenes del continente, la cual, pese a la reciente mejora relativa, no ha podido superar todavía las marcas de la persistente pobreza y la desigualdad. Los sistemas educativos latinoamericanos han sido, en el mal sentido, resilientes al cambio y a las transformaciones estructurales en el trabajo y en las competencias que este demanda de los trabajadores, hicieron que la región mantenga sistemas de estratificación social paralelos: el de los totalmente integrados y el de los del sector informal. Se trata de una informalidad que va más allá del tipo de posición que ocupan en el mundo laboral y que se relaciona con vidas informales, en las que abandonan los estudios, tienen hijos, vuelven a la escuela y luchan permanentemente por conseguir un trabajo decente. Por supuesto que, en el marco de ese proceso, es clave el rol de las mujeres por el papel que desempeñan en el ciclo reproductivo y porque, aun con niveles educativos más altos que los varones, están muchas de ellas confinadas a un mundo doméstico del que no se pueden despegar por la necesidad de efectuar las tareas de cuidado de sus ascendientes y descendientes. Los niños y las niñas son las otras víctimas de estos procesos. Esta edición de Tendencias, aparentemente distante de nuestro foco permanente en educación y trabajo, provee de un enorme número de hipótesis y evidencias acerca de cómo pensar estos procesos de manera holística e integrada.
Por ello, no es de sorprender la afirmación del documento de que “parte de la explicación sobre las bajas tasas de pobreza de la población infantil en los países nórdicos se vincula precisamente a las altas tasas de participación de las madres y ello, a su vez, a la fuerte presencia de cuidados o licencias de maternidad y paternidad en los primeros años de vida”. Mientras esos procesos no ocurran de manera generalizada, es mucho lo que se ha venido haciendo, sobre todo en materia de políticas de inversión en la infancia, a partir de los programas de transferencias condicionadas, cuyo acceso requiere mejorar los niveles educativos y de atención de la salud de niños, niñas y adolescentes. Pero lo mucho que se ha hecho es todavía insuficiente. Estas iniciativas se combinan con los procesos de cambio demográfico que atraviesa la región, básicamente ligados con la disminución de la fecundidad, que permite esbozar escenarios de menor presión en materia de atención a los menores de 18 años, pero que también se combinan con la extensión de la esperanza de vida, que requerirá disponer de más recursos para la atención de los adultos mayores. En el medio de esas tendencias contradictorias, los autores señalan la necesidad de superar la pobreza infantil y reformular un pacto con las mujeres desarrollando un régimen de bienestar igualitario que les permita realizar su fuerza de trabajo extra doméstica.
En fin, un desafío en relación con el ODS número 1, fin de la pobreza; el 4, educación de calidad; el 5, igualdad de género; el 8, trabajo decente y crecimiento económico, y el 10, reducción de las desigualdades. Todos interconectados y apostando a la producción de sinergias positivas. Disfruten la lectura.

 

Pablo Cevallos Estarellas
María del Carmen Feijóo

23-06-2016-operativo-en-taco-pozo-autor_anses_en-flickr-lic-cc

Crédito Foto: ANSES. Flickr. Bajo Lic CC (Operativo en Taco Pozo)

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