Editorial

Editorial. No perdamos un día más. Trabajemos por alcanzar los ODS

noviembre 2016

redetis5

En el momento de publicar este Editorial habrán pasado 67 días desde el comienzo del año 2016 que da inicio a  la tarea de trabajar por los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Ellos, durante 15 años, organizarán el plan de trabajo que los países y partes interesadas adoptaron como compromiso irrenunciable, para trabajar en favor de las personas, el planeta y la prosperidad, en el marco de una alianza de colaboración aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas con la firma del documento ”Transformando nuestro mundo: la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible”. La erradicación de la pobreza y el hambre en todas sus formas y dimensiones se considera el mayor desafío al que se enfrenta el mundo y lograrlo, constituye un requisito indispensable para el desarrollo sostenible. Este modelo tiene tres dimensiones – económica, social y ambiental- que se articularán  en forma equilibrada e integrada.  Además de combatir la pobreza y el hambre, entre otros,  la agenda llama a combatir las desigualdades dentro de los países y a construir sociedades pacíficas, justas e inclusivas; proteger los derechos humanos; promover la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de mujeres y niñas y el acceso universal a los servicios de salud sexual y reproductiva; garantizar la protección duradera del planeta y sus recursos naturales, impulsando un desarrollo sostenible, inclusivo y sostenido, prosperidad compartida y trabajo decente para todos. En fin, se trata de mejorar la vida de la gente y preservar la del planeta, amenazado por los procesos de cambio climático y por el uso irracional de sus recursos.

Será clave una vez más, la educación de calidad, inclusiva e igualitaria en todos los niveles, prestando especial atención a la educación técnica y la formación profesional con foco en la sostenibilidad ambiental.  Los estados tendrán la responsabilidad por un lado, de garantizar el acceso igualitario a dicha formación para todos los grupos, y especialmente a aquellos que sufren vulnerabilidades de distinto origen.  Por otro lado, será fundamental que la educación de los jóvenes vaya acompañada por políticas de promoción de los empleos verdes. Sin perder de vista que alrededor de 3 mil millones de personas, casi la mitad de la población mundial, están por debajo de los 25 años de edad, sin lugar a dudas, los jóvenes serán protagonistas clave de cara a la construcción de un planeta sostenible.  En octubre de 2015, unos 500 jóvenes de ambos sexos procedentes de 159 Estados Miembros se reunieron en el noveno Foro de la Juventud de la UNESCO, bajo el lema “Jóvenes ciudadanos del mundo en pro de un planeta sostenible” allí, los participantes imaginaron el futuro y definieron acciones en torno a los derechos, las libertades, la diversidad y los aprendizajes entre otras acciones y recomendaciones que dejaron plasmadas en las Conclusiones del Foro de la Juventud.

De los diecisiete ODS, aquellos que bregan y focalizan en el fin de la pobreza, el hambre cero, la educación de calidad, la igualdad de género, el trabajo decente y el crecimiento económico, la reducción de las desigualdades, la producción y consumo responsables y las alianzas para lograr los objetivos, serán los orientadores de nuestro trabajo y de los temas de interés de este portal. Sin que ello signifique que el conjunto de los restantes ODS sea ajeno a nuestro interés, sino que aquellos son los temas a los que reiteradamente volvemos en nuestro objetivo de alcanzar educación, trabajo e inclusión social en América Latina para todos los niños, niñas y jóvenes de la región.

Los 17 ODS conforman una trama sistémica  que los convierte en estrechamente interdependientes, de carácter integrado e indivisible tal como dice la declaración de lanzamiento.  A su vez, los ODS se traducen de manera operativa en 169 metas, superando así una de las observaciones que se hicieron a los Objetivos de Desarrollo del Milenio que presentaban dificultades de seguimiento por la ausencia de operacionalización.

Cierto es que mucha gente es escéptica respecto de estas declaraciones mundiales y, aún más, del rol que juegan las Naciones Unidas en la promoción de estas agendas. Otros, aluden a la falta de recursos económicos para su implementación. Pero también es cierto que si se revisa la Declaración del mes de setiembre de 2015, se observará que la misma reafirma los resultados de todas las grandes conferencias y cumbres de las Naciones Unidas entre las que – como mostramos a través de RedEtis de manera reiterada- se proveyeron políticas que cambiaron de manera radical la forma de enfrentar estos problemas. Temas como el trabajo decente, la consulta previa para decisiones que afectan a los pueblos originarios, la consideración de la violencia contra la mujer como un tema de derechos humanos, la igualdad de género, la educación como una responsabilidad de los estados, son acuerdos y conceptos que permitieron el despliegue de las acciones estatales y la sinergia, no sin conflictos, con la acción de la sociedad civil en su lucha permanente por la ampliación del acceso a derechos. Por su parte, la III Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, realizada en 2015 en Addis Abeba, llama la atención sobre la necesidad de movilizar más y más recursos para garantizar el desarrollo, especialmente con la contribución de los países desarrollados.

En fin, ante el escenario de desigualdad que sigue caracterizando a muchas zonas del mundo entre las que se ubica nuestro continente – con su lamentable record de ser el más desigual del planeta – conviene dejar de lado las reticencias. Cierto que conocemos una historia de larga duración en la que la justicia ha sido un punto de llegada muchas veces esquivo y huidizo. Pero ahora disponemos de un consenso universal que tenemos que hacer cumplir entre todos. A partir de hoy mismo no perdamos ni un día más en trabajar en esta dirección. ¿Cómo se hace? Ante cada decisión de nuestras tareas cotidianas, en cada uno de los ámbitos anteriormente mencionados, revisemos qué aporta y de qué carece para alcanzar estos objetivos. Una conciencia alerta a la erradicación de las desigualdades orientará mejor nuestros programas, políticas y comportamientos para luchar contra ellas. RedEtis, al ocuparse de temáticas clave para la UNESCO, quiere ser una herramienta útil en esta dirección.

Margarita Poggi
María del Carmen Feijoo

 

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